Las 10 preguntas más comunes sobre la enuresis infantil

Cómo saber si tu hijo sufre enuresis infantil y cómo controlarla

Cuando una madre o padre escucha hablar por primera vez de la enuresis, surgen todo tipo de dudas acerca de este problema. Esta es una lista de 10 cuestiones frecuentes, a modo de aproximación al tema.

Conociendo las preguntas más frecuentes podremos detectar si nuestro hijo sufre enuresis infantil, sus causas y cómo ayudarle.

10 dudas sobre la enuresis 

Las dudas más fecuentes sobre la enuresis

1. ¿La enuresis es una enfermedad?

No. La enuresis es el síntoma de que ocurre un problema: que el niño no controla su esfínter, ya se deba a un fallo en su proceso madurativo -es decir, que no ha aprendido a hacerlo-, a alguna causa emocional o a alguna dolencia médica.

2. ¿Por qué ocurre?

En el caso del aprendizaje se trata de una carencia en la madurez del niño que se puede corregir con voluntad y esfuerzo, llevando a cabo ejercicios o “juegos” a través de los que pueda ir tomando el control sobre esa parte de sí que no logró dominar al crecer.

En el ámbito emocional la causa de la enuresis suele tener que ver con algún cambio importante en la vida del niño (la llegada de un hermanito, el divorcio de los papás…) o, en general, una situación que le produzca estrés y se dé continuadamente, como algún problema en el colegio, con los amigos, etc. Las causas médicas pueden ser muy variadas, yendo desde una carencia hormonal o infección, hasta algún problema en el funcionamiento de los órganos del niño.

3. ¿Cómo sé si mi hijo padece enuresis?

Se suele considerar que existe enuresis primaria si después de los tres años un niño aún sigue orinándose en la cama, aunque la barrera definitiva para afirmar con seguridad que hay un problema de enuresis son los cinco años. Hasta esa edad suele ser normal que el niño aún moje la cama, pues el proceso de maduración en cada caso es distinto y puede variar mucho.

4. ¿Tiene solución?

Sí. La mayoría de los niños que mojan la cama llegan a poder dejar de hacerlo, más si se trata de una enuresis basada en un mal aprendizaje. Pero en todos los casos, cuanto antes comience a tratarse, más posibilidades habrá de llevar antes el problema a buen término.

5. ¿Cómo se trata?

En el caso de trastornos médicos y emocionales, con ayuda del especialista que corresponda en cada caso; será él quien determine el tratamiento a seguir. En el caso de fallo en el proceso de aprendizaje –por otra parte la causa más frecuente de la enuresis- se puede solucionar con ejercicios, juegos y rutinas que podemos llevar a cabo en casa.

6. ¿Qué sucede si no se trata?

La enuresis en la mayoría de los casos es cuestión de aprendizaje, pero no es algo que se solucione por sí mismo. Es decir, que no funciona la fórmula “es pequeño, ya se le pasará con el tiempo”.

Por causas médicas o emocionales la enuresis es algo que se debe solucionar con ayuda de un especialista médico, y si la raíz del problema está en el aprendizaje, trabajarlo con ejercicios, tratando de lograr que el niño sea consciente de su responsabilidad en la resolución del problema. No tratar la enuresis puede llevar a que el problema se prolongue y crezca, causando en el niño baja autoestima, dificultad para sociabilizarse, ansiedad, insomnio…

7. ¿Qué hago si creo que mi hijo puede padecer enuresis?

Lo primero, se sospeche de la causa que se sospeche, es buscar asesoramiento médico: un profesional nos ayudará a confirmar si existe o no un problema de enuresis, descartar las causas biológicas y señalarnos los siguientes pasos a seguir.

8. ¿La enuresis es hereditaria?

Por ahora, no hay ningún gen conocido que se pueda asociar al trastorno, aunque se sabe que un 60% de niños que padecen enuresis suelen tener un hermano o progenitor que también haya tenido el problema, por lo que podemos hablar de cierta tendencia familiar.

9. A parte de tratamiento y ejercicios, ¿qué más se puede hacer?

La segunda parte del problema de la enuresis es la autoestima del niño, que al verse dañada puede contribuir a empeorar su dolencia, entrándose en un círculo vicioso. Poner en práctica otras rutinas para potenciar su autoestima, aunque no se trate de una ayuda directa, puede contribuir mucho a solucionar el problema. Por supuesto, los padres también deberán armarse de paciencia y dar todo su cariño.

10. ¿Qué no deben hacer los padres?

Hay prácticas que son desaconsejables, en contra de lo que pueda parecer sentido común, como restringirle los líquidos al niño al final del día (impide que la vejiga se acostumbre a soportar niveles normales de orina durante varias horas) o recordarle cada cinco minutos que vaya al baño si siente ganas.

En cuanto al trato, tampoco son buenos los extremos: ni sobreproteger, porque el niño se despreocupará del problema y no se responsabilizará sobre él, ni tampoco hacer reproches, compararle con otros niños o hermanos, castigarle y, por supuesto, descalificarle o humillarle. Todo esto sólo logrará el efecto contrario al que deseamos.

Comentarios (1)

13 dic 2012 16:41 Camila

¿qué profesional trata la enuresis?

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