Dudas frecuentes sobre la enuresis infantil

Las dudas más comunes sobre la enuresis

La enuresis infantil es un problema que afecta a gran parte de la población infantil de entre 5 y 10 años, que se extiende incluso a la etapa preadolescente y adolescente.

Es por eso que no es raro que, de episodios esporádicos de cama mojada, se pase a una frecuencia regular, pudiendo diagnosticarse con seguridad la dolencia. Una vez identificada ésta hay dudas muy comunes entre los padres que tienen que empezar una convivencia familiar con este problema. Te ayudamos con algunas.

Dudas sobre la enuresis

¿Es posible esperar que la enuresis se cure “sola”?

En algunos casos esto puede llegar a suceder, es decir, que con el paso del tiempo el problema desaparezca. Pero son casos excepcionales; sin consultar con un especialista y sin tratamiento de ningún tipo, no se sabrá la causa -puede ser psicológica y transitoria, pero también biológica y más persistente- y pueden quedar secuelas en la persona que la haya padecido, como trastornos en su personalidad, actividad social, actividad vesical, o del sueño. La enuresis hay que identificarla y comenzar a tratarla cuanto antes, pues a según avanza la edad del niño con este problema las consecuencias sobre sus hábitos de sueño o carácter pueden agravarse.

¿Es un problema psicológico?

No de forma exclusiva. Las causas de la enuresis pueden ser muy variadas: biológicas, de falta de maduración en el control de los músculos que intervienen en la micción… Y también psicológicas. Momentos de estrés o ansiedad en la vida del niño, producidos por alguna situación que le cause inseguridad o miedo, pueden ser la causa de la enuresis.

En estos casos, además de las rutinas recomendadas en la mayoría de los casos (ejercicios, calendario, etc.), la cura de la enuresis pasa por tratar aparte este problema, ya sea con tratamiento psicológico o bien resolviendo la situación que le crea ansiedad. Problemas en el cole o la separación de los padres suelen ser ejemplos comunes de situaciones que puedan provocar la enuresis infantil.

No hay que olvidar que, en el caso del origen psicológico, este puede retroalimentarse, es decir, que a aquello que ha provocado malestar en el niño, puede sumarse la ansiedad que produzca a su vez el propio problema de la enuresis, agravando la dolencia; a medida que el niño crezca y tome conciencia del problema y de las repercusiones que tiene en su vida, es posible que le cree inseguridad y afecte a su autoestima. Para tratar de evitar este círculos vicioso, lo mejor es procurar potenciar su autoestima a la vez que se trata la causa de su enuresis.

¿Es un problema hereditario?

Diversas investigaciones indican que la probabilidad de padecer enuresis aumenta si sus padres también la padecieron. Si lo hizo uno solo de los padres la probabilidad de tenerla es del 43%, y si fueron los dos aumenta hasta el 77%.

¿Qué pruebas debe realizarse el niño?

Suelen consistir en un cuestionario que servirá de apoyo al historial clínico del niño (anamnesis), un examen físico, un análisis de orina y tal vez una ecografía o una calciuria en orina de 12 horas. También se pedirá al niño que vuelva a consulta con un diario miccional de al menos tres días, en los que se recogerá la frecuencia, el volumen de orina y las horas a las que se va al baño.

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