La roséola o exantema súbito

Enfermedad infantil: síntomas y tratamiento

Tu hijo lleva tres días con fiebre. Y, de pronto, le aparecen unas manchas rosadas en la piel. ¿Tendrá la roséola?

Roséola o exantema súbito

¿Qué es la roséola?

La roséola o exantema súbito es una enfermedad de la primera infancia causada por un virus benigno en la mayoría de los casos.
Afecta sobre todo a niños entre los 2 meses y los 2 años y deja de ser frecuente a partir de los 4 años.

¿Cuáles son los síntomas?

La roséola suele empezar con un acceso de fiebre alta (39 ºC o 40 ºC) durante tres días, a veces acompañada de resfriado, diarrea, ganglios y una cierta irritabilidad por parte del niño.

Generalmente, la fiebre no va acompañada de ningún síntoma aparente. Por eso es imposible diagnosticar la roséola antes de que se manifieste el primer síntoma de esta infección viral: la erupción cutánea que tiene lugar el 4.º día, al tiempo que se produce un descenso rápido de la fiebre.

Al niño le aparecen unas manchas rosadas, las pápulas, principalmente en el tronco, los brazos y las piernas. La gran particularidad de las pápulas consiste en que, cuando se aprietan, pierden su color rosado y se vuelven blancas.

La erupción cutánea dura entre 24 y 48 horas y no provoca picor.

En algunos casos, la roséola puede cursar con fiebre pero sin erupción cutánea o a la inversa. A veces incluso se manifiesta sin ninguno de estos síntomas y entonces pasa inadvertida.

¿Cómo se transmite?

El virus de la roséola se transmite por las vías aéreas, por las secreciones de la nariz y de la garganta. El contagio se produce por contacto directo al estornudar o al toser. Para limitar su propagación, es recomendable pedir a los niños que tengan edad para hacerlo, que se pongan la mano delante de la boca cuando estornuden o tosan, y que no compartan sus vasos, tetinas o biberones.

El periodo de contagio empieza unos días antes de la aparición de la fiebre y termina en el momento de la erupción cutánea.

¿Cómo se trata?

No existe ningún tratamiento para esta afección viral, que suele ser benigna. Pero, para evitar el riesgo de sufrir convulsiones, hay que bajar la fiebre administrando un antipirético como el paracetamol. El niño tiene que beber mucha agua para evitar la deshidratación.

La roséola se cura por sí sola, unos días después de la aparición de las pápulas. Esta enfermedad infantil no es peligrosa para la mujer embarazada.

Frédérique Odasso. ©Enfant.com

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