Alergias alimentarias. Niños que no pueden comer de todo

Alergias alimentarias: el niño que no puede comer de todo

El período de lactancia exclusiva en los bebés se sigue del de la introducción progresiva de alimentos. En general, este paso no suele ser problemático, y se hace de manera más o menos programada, de tal modo que cualquier reacción adversa pueda ser detectada.

Los calendarios de introducción varían mucho de un lugar geográfico a otro, pero todos tienen en común el hecho de que se espacien los distintos alimentos unos días, para que, si se da la circunstancia de que el niño desarrolle una alergia, podamos detectarlo y determinar cuál ha sido el alimento responsable. También se aconseja retrasar los alimentos potencialmente alergénicos el mayor tiempo posible.

Alergias alimentarias en niños y bebés

Alergias a los alimentos en bebés y niños

Las reacciones adversas a alimentos se definen como respuestas clínicamente anómalas que se atribuyen a la ingestión, contacto o inhalación de un alimento. Existen reacciones de intolerancia y reacciones de alergia. Las primeras no tienen nada que ver con el sistema inmune, si no con déficits de enzimas o con reacciones anómalas ante sustancias normales como la cafeína o la histamina.

Las reacciones alérgicas se deben a alteraciones del sistema inmune que reconoce como extraña una sustancia y deja de generar tolerancia hacia ella. Se liberan entonces moléculas mediadoras en el organismo, que actúan sobre los órganos diana y producen la sintomatología alérgica. En general, se habla de una predisposición genética asociada a factores externos. Los niños atópicos tienen reacciones alérgicas a alimentos con mayor frecuencia.

Aunque cuaquier alimento puede producir alergia, es bastante limitado el número de ellos que provocan la mayoría de las reacciones. La alergia a las proteínas de la leche de vaca es la que más precozmente aparece, al introducir la lactancia artificial. Otras alergias que debutan precozmente, entre el primero y segundo año de vida, son las alergias a pescados, huevo y legumbres. Más tardíamente aparecen las de las frutas, los frutos secos y los mariscos. Las alergias más importantes y frecuentes en la infancia son las alergias a huevo y leche, que no suelen ir más allá de los primeros cinco años de vida, y que son, sin duda, las más limitantes a la hora de alimentar al niño. En adultos, por el contrario, las más frecuentes son las alergias a frutos secos, pescados y marisco. Un paciente alérgico a la leche que tiene más de cuatro años es poco probable que deje de serlo.

Así, concretando, los alimentos más asociados son: gallo y merluza dentro del pescado; lenteja, garbanzo y guisante entre las legumbres; melocotón, manzana, pera, plátano y kiwi entre las frutas; cacahuete, avellana y nuez entre los frutos secos; y gamba y calamar entre los moluscos.

Síntomas de las alergias alimentarias en niños 

Los síntomas suelen ser inmediatos al contacto con el alimento, aunque a veces pueden pasar un par de horas hasta que se hacen evidentes. La gravedad de la reacción depende de la cantidad de alimento y del grado de sensibilización: habrá pacientes muy sensibles que ante cantidades ínfimas presenten síntomas graves, y otros poco sensibilizados que sólo manifestarán reacción con grandes cantidades de alimento. Las reacciones pueden aparecer por primera vez a lo largo de la vida. Por eso, aunque suele coincidir con la introducción del alimento, no siempre es así. Los síntomas pueden ser muy variados:

-Piel: urticaria generalizada, picor de garganta y de boca asociada o no a urticaria alrededor de los labios, brote de dermatitis atópica.
-Aparato digestivo: dolor abdominal, naúseas, diarrea, vómitos
-Aparato respiratorio: picor de nariz, estornudos, moqueo, obstrucción nasal, opresión de garganta, afonía, tos seca, crisis de asma
-Afectación multisistémica o anafilaxia, con afectación de dos o más órganos diana acompañada de síntomas como hipotensión, arritmia o síncope. Como hecho anecdótico hay que destacar que en adolescentes es frecuente que la anafilaxia se desencadene tras la ingesta del alimento sólo cuando el paciente posteriormente realiza ejercicio físico en las siguientes 2-4 horas. 

Ante la sospecha de reacción alérgica, el médico solicitará un prick test, que es una prueba cutánea barata, rápida, sensible y sin apenas riesgos. Sin embargo cuando el test es positivo, no significa que el paciente vaya a desarrollar síntomas.

Se puede realizar también la determinación de IgE sérica específica ( CAP, RAST), cuando la historia clínica no concuerda con el prick, o en pacientes en que éste no se pueda realizar. Las dos pruebas indican que el organismo está sensibilizado a ese alimento, pero no determinan que vaya a generar una respuesta clínica. Por eso, en la mayoría de los casos, el diagnóstico se confirma con una provocación oral específica con el alimento en cuestión. No se realizará sin embargo en casos de anafilaxia reciente o en aquellos que no puedan recibir adrenalina como tratamiento.

Tratamiento para los niños con alergias alimentarias

El tratamiento de los alérgicos es la exclusión del alimento que producen sus síntomas. Como hemos visto, las alergias más problemáticas son las de la leche y el huevo, dada la gran cantidad de alimentos que contienen estas dos sustancias escondidas y a veces difíciles de detectar en el etiquetado. Productos como embutidos, margarinas, panes de molde, sopas preparadas, conservas, chocolate, congelados, caramelos, repostería industrial... pueden contener leche, huevo o frutos secos. Hay que ser muy meticuloso a la hora de hacer la compra. 

En el caso de la alergia a la leche de vaca, se deben evitar cualquier otro tipo de leche de otros mamíferos y sus derivados, salvo la de la propia madre, a la que se le recomienda la exclusión de lácteos de su dieta. Deberán sustituir las leches habituales por fórmulas hidrolizadas o incluso por fórmulas de soja. Actualmente se desarrolla la estrategia de desensibilización, que intenta hacer al organismo tolerante de nuevo, introduciendo pequeñas cantidades de leche en aumento de forma controlada, hasta conseguir que tolere una cantidad normal para su edad.

Una vez que aparecen los síntomas por el contacto con el alimento, existen fármacoscon los que se intentan controlar: antihistamínicos, corticoides y adrenalina. Ésta última es el tratamiento para la anafilaxia, y todo paciente con reacción alérgica grave debe contar con ella en su botiquín, y sus familiares ser entrenados en su administración. La actuación rápida es muy importante porque una reacción grave puede suponer un riesgo vital.

Comentarios (1)

17 jun 2013 11:27 Mirella

tengo mi novio que tiene un niÑo de 7 años que precenta una tos muy frecuente y seca,ya mas de una año tiene esta tos, tambien moquea, y tiene puntos rojos en la piel, algunas veces son pocos y otras muchos. Su medico a dicho que los puntos rojos pueden ser a causa de una alergia al perro o gato ( no tenemos estos animales pero algunos familiares si) y la tos es un asma infantil... yo dudo mucho de estas dos diagnosticos, podrian orientarme? los niÑos viven con su madre y el nuevo novio de ella,los cuales fuman mucho dentro de casa y dentro del auto, con los niños precentes ahi... esto puede haver causa daÑos respiratorios, porque el otro hijo de 9 aÑos,su hermano, tambien tiene una tos constante... no mucho como la del pequeÑo,pero es casi siempre tambien. Alguien podria orientarme en esto?/le hice algunas fotos al niÑo para saber q tipo de alergia puede ser...

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