Se ha roto un diente de leche

Qué hacer cuando se daña un diente de leche

Cuando los niños aprenden a caminar, a menudo sufren accidentes que afectan a los dientes de leche y que hay que tomarse en serio. Es importante reconocer los casos que requieren un tratamiento de urgencia. Sigue los consejos de  Chantal Naulin-Ifi, odontóloga infantil.

Se ha roto un diente de leche

¿A qué edad se producen más accidentes con los dientes de leche?

La mayoría de los accidentes se producen entre los 12 meses y los 2 años, cuando el niño está aprendiendo a caminar, y un poco más tarde, hacia los 3 o 4 años, cuando empieza el colegio y a jugar en el patio.

Durante todo ese tiempo, el pequeño descubre su entorno, pero todavía no controla bien el equilibrio ni la coordinación de sus movimientos. Por ejemplo, no sabe poner las manos delante para protegerse. Son frecuentes las caídas hacia delante, de bruces, en las que los incisivos se ven directamente afectados.

¿Cuáles son los traumatismos más frecuentes?

Los principales accidentes están relacionados con la intrusión (el diente entra en el interior de la encía) y la luxación (se mueve en su alveolo). En los niños pequeños, esos desplazamientos de los dientes son mucho más frecuentes que las fracturas de la corona o de la raíz. A esta edad, el hueso es todavía muy fino, está poco mineralizado y tiene la raíz pequeña.
Cuando se produce una intrusión, a menudo los padres creen que al niño se le ha caído el diente. La única forma de confirmar la posición del mismo y comprobar el estado del germen del diente permanente que se está formando es haciendo una radiografía. El cirujano dentista controlará regularmente su formación, hasta que le salga el diente definitivo. Si el germen está demasiado deteriorado, puede que sea necesaria la extracción.

La luxación puede no detectarse a simple vista y no provocar ningún síntoma aparente. Al niño no le duele y no aparece ningún absceso que alerte a los padres. Por eso es importante acudir al médico. Un examen clínico, que  incluirá una radiografía, confirmará el diagnóstico e indicará el tratamiento a seguir.

¿Estos traumatismos pueden llegar a ser graves?

Cualquier lesión en un diente de leche puede llegar a afectar al germen del diente permanente. Ese germen es aún más importante debido a la corta edad del niño. En los primeros años de vida, el germen es blando, tiene la consistencia de una cáscara de huevo, y por lo tanto es muy vulnerable.

Busca el diente y cógelo por la corona (la parte cubierta de esmalte), sin tocar la raíz.

Mételo en un líquido (leche a temperatura ambiente, suero fisiológico) o en saliva: coge un pañuelo, envuelve el diente en él y mételo en la boca del niño, dejando que sobresalga un trozo de pañuelo para que no se lo trague. Así se conservan los ligamentos que permiten al diente volver a arraigar. Un diente “en seco” muere al cabo de 30 minutos.

• Sobre todo, no utilices hielo, porque quema los tejidos.

Acude cuanto antes a un cirujano dentista que le colocará el diente en su lugar.

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