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Cuentos clásicos para niños. El libro de la selva

Un relato de aventuras de Rudyard Kipling para niños

Cuentos clásicos para niños. El libro de la selva

Existe una antigua leyenda india en la que se cuenta que un niño fue amamantado y criado por una familia de lobos. Negrita, una pantera, lo encontró un buen día envuelto en unos viejos pañales y lo llevó a la madriguera de los lobos.

-Señora Luba, como usted acaba de tener cachorrillos podrá criar a este cachorro de hombre que me he encontrado en la selva, ¿verdad que sí?

La familia lobuna estuvo de acuerdo y con ellos se quedó; Bien es verdad que Negrita vigilaba de que a Mowgli, como llamaban al niño, no le ocurrieranada malo. Así pasaban los años, el cachorro de hombre tenía ya diez, y era un chicarrón fuerte y listo.

El libro de la selva. Cuentos clásicos para niños

-Negrita, vamos a jugar como todos los días ¿Quieres?

-Pues claro Mowgli, móntate sobre mis espaldas, hoy vamos a dar un paseo muy largo...............

El largo paseo que pensaba dar negrita, era llevar al niño al poblado de hombres más cercano que estaba situado a la orilla de un río, fuera de la selva, muchos kilómetros más al sur. Había llegado a la conclusión de que el niño ya no podía vivir por más tiempo en la madriguera de los lobos y muy a su pesar, mamá loba, tuvo que reconocer, que era lo mejor para Mowgli, llevan varias horas andando.

  -¡Jo, negrita!, hoy dura mucho el paseo, ¿Cuándo llegamos? Estoy muy cansado...........

Negrita explicó a Mowgli a dónde se dirigían.

-Pues, yo no quiero ir, yo quiero quedarme en la selva con los lobos y contigo.

-Pero Mowgli, piensa, ya no puedes estar más tiempo.......

-Pues yo no voy, ya está...

De un salto se bajó de Negrita y a todo correr se internó en la selva.

Anduvo perdido mucho tiempo. En una ocasión, una gran serpiente le paró a mitad del camino, y con su mirada hipnótica, ya había inmovilizado al pequeño.....Iba a engullirle cuando se presentó negrita, que había seguido el rastro de Mowgli.

-¡Asquerosa serpiente! ¡Suéltale ahora mismo!

Y dando un zarpazo a la serpiente en su cabezota, ésta soltó su presa al tiempo que se alejó refunfuñando.....

-¿Qué ha pasado Negrita?

-¿Qué ha pasado? Pues que la serpiente te había dormido y ya iba a engullirte.....Menos mal que he llegado a tiempo, que sino.......Anda, vamos a subirnos a ese árbol para dormir un poco, que se ha hecho tarde.

-Bueno, pero yo no quiero ir al poblado de hombres........

-Cállate y duerme....Ya hablaremos mañana de eso....

Pasaron la noche en la copa del árbol, y a la mañana siguiente.......

-¡Ei, hop, ei, Aro!, ¡Ei, hop, ei, Aro!, ¡Ei, hop, ei, Aro! Pelotón…..¡Altoooooo! ¡A ver esas filas, marcar bien el paso!

 Un elefantito chiquitín que iba en la cola de la formación agarrado con la trompita a la cola de su mamá, se puso a jugar con Mowgli, que había descendido del árbol.

-¡Esa cola, silenciooooo! ¿Es que no saben que en la formación no se habla? ¡A callar!......¡De frente....! ¡Ei, hop, ei, Aro!, ¡Ei, hop, ei, Aro!, ¡Ei, hop, ei, Aro!

Los elefantes se alejaron desfilando y marcando el paso, lo que aprovechó Mowgli para escapar, negrita corrió tras él,.... tan alocadamente corría que al rodear una piedra.............

-¿Pero qué es esto? Anda....., si es el cachorrillo de hombre, ¿qué haces tú por aquí?

A la carrera se acercó negrita.......

-Hola Baloo, oso bobo......¿no ves por donde vas? Casi atropellas a Mowgli.......

-Pero si es él, quien me ha atropellado a mi......casi me sienta de culo......Oye, oye....oye, y ¿a dónde ibas tú tan deprisa, pequeñajo?

-Quería escaparme de negrita, que quiere llevarme al poblado de los hombres y yo no quiero ir......

-Pues te quedarás conmigo, ya está, yo te enseñaré todo lo que debe saber un buen oso para vivir en la selva. 

Cuentos infantiles. El libro de la selva

Cualquier cosa le parecía bien a Mowgli con tal de no ir al poblado, así que aceptó a pesar de las protestas de Negrita.

-Eso, eso...¡Viva! Negrita qué pesada eres.......

Negrita se alejó, aunque no mucho de los nuevos amigos......

-Si quieres coger un coco, das un culetazo así a la palmera y....ves, para abrirlo no tienes más que darle fuerte contra tú cabeza......así.

Mowgli trató de imitar a Baloo pero.......

-¡Ay! joooo, que duro está....mira que chichón me ha salido.

-Trae, trae, yo lo partiré....¿ves? ya está, luego si quieres levantas una piedra como esta y ¿ves?, debajo hay hormigas, están más ricas........

-¡Qué asco! Yo no quiero hormigas, pican y hacen cosquillas, además huelen mal.

-Si te pican te rascas contra el tronco de un árbol, mira, mira como hago yo, ¿ves?

-Ya, pero.....como yo no tengo tu piel, me despellejaría. Estoy empezando a darme cuenta de que eres un oso bobalicón Baloo.

-Bueno es que....jajaja.....sí......jajaja....claro....tienes razón....

Negrita, que seguía de cerca las andanzas de Mowgli, rezongaba:

-Pues sí que le vas a enseñar bien, no me alejaré mucho por si acaso.

-Oye he tenido una idea......vamos a bañarnos...

-Pero si yo no sé nadar...

-No importa yo me tumbo panza arriba, así, ¿ves? Anda, salta sobre mi barriguita, ¿jajaja eso es, jajaja qué divertido!

Los dos amigos lo pasaban en grande, chapoteaban, jugaban con el agua, se hacían mil diabluras y eran felices.

-".....Qué bien se vive en la selva, puedo nadar y jugar, y hacer cosquillas al oso que muy cariñoso se pone a bailar....."

-Que cachorrillo más majo......no...¡cosquillas no!¡cosquillas no!

-"...No quiero irme al poblado, siempre he vivido yo aquí, es más bonita esta vida, buscar mi comida, jugar y reír".

Así, cantando y jugando, se dejaban arrastrar por la corriente hasta que llegaron a un remanso donde quedaron varados en la arena de la orilla. Lo que ellos no sabían era que el terrible tigre Tigerkan, un enorme tigre de bengala, devorador de hombres, hacia rato que los seguía por la orilla, este tigre tenía animadversión hacia Mowgli, y había jurado devorarlo, sólo esperaba una oportunidad. Tumbados en la arena, se quedaron dormidos, al cabo de un tiempo Mowgli despertó.

-¡Ascuas! ¿Quiénes sois vosotros?

-Somos una colonia de buitres y estamos tristes porque nadie nos quiere, ¿quieres ser tú nuestro amigo?

-Pues claro que quiero, a mí me gusta ser amigo de todos los animales de la selva.

Los buitres se pusieron muy contentos y jugaron con Mowgli al corro y a mil juegos más, estaban tan distraídos, cuando de repente......

-¡Jo, tigre! ¡Qué susto me has dado!

-Vaya, vaya, al fin te encuentro, ¡y que no tenía yo pocas ganas de pescarte.......!

-Pues habrás de saber que no te tengo miedo...

-¡Que no tienes miedo del gran Tigerkan....! ¡Imposible!

-Pues es verdad, no te tengo miedo.

 El devorador de la selva, abrió sus enormes fauces dejando ver sus afilados colmillos al tiempo que con sus aceradas uñas, hacía profundos surcos en el tronco de un árbol.

-Pues has de saber que voy a devorarte. Sin embargo para divertirme un poco más contaré hasta diez.

Cuentos clásicos para niños. El libro de la selva

Y tapándose los ojos, como hacen los niños cuando juegan al escondite, empezó a contar.....uno...dos...tres....Mowgli aprovechó este tiempo para despertar a Baloo.

-¡Baloo, Baloo!

-¿Qué, qué.....qué.....qué pasa?

-El tigre......Baloo.........

-Este animal no deja a nadie en paz. 

-......9....y 10. Ahora verás.....¡Uahhhhhhhhh!

Se volvió y se dio de bruces con el oso que tras su corpachón, escondía al pequeño Mowgli. Entablaron feroz combate; Los buitres tomaron partido por Baloo, quien no obstante su valentía, pronto se vió, fuera de combate por la fuerza y astucia del tigre, no obstante éste quedó aturdido por un golpe que le propinó Mowgli en el morro. Durante la pelea, el cielo se fue encapotando y no tardó en aparecer el rayo seguido del estruendo de los truenos. Un rayo precisamente, prendió fuego a un frondoso árbol. El jefe de los buitres dijo a Mowgli:

-Aprovecha la ocasión, Mowgli, pues el fuego es lo único que los tigres temen, coge una rama ardiendo y átasela a la cola, nosotros le distraeremos.

El malvado tigre Kan estaba recobrando la conciencia. Mowgli cogió una rama ardiendo y se acercó al tigre que trataba de librarse de los picotazos y aletazos que le propinaban los buitres, y rápidamente se la ató a la cola.

-Ya está, soltadle.

Cuando el tigre se vió con las ascuas chisporroteándole en la cola, emprendió una veloz carrera y nunca más se le volvió a ver por aquel lado de la selva. En ese momento apareció Negrita que se acercó a Baloo que estaba caído.

-¿Así es como ibas a cuidar a Mowgli, eh?

-A buenas horas vienes, si llego a esperar tu ayuda, estoy fresco......

-Comprenderás ahora que tenía yo razón cuando decía que el niño tenía que estar con los suyos, los hombres en el poblado.

-Tienes razón, me cuesta reconocerlo, pero ahora veo que tienes razón.

Y sin decir nada a Mowgli, de hacia donde se dirigían, se encaminaron al poblado que no estaba lejos, cuando iban a llegar, vieron a una niña que estaba en el río llenando un cantarito de agua.

-Anda, ¿y tú quien eres que no te he visto nunca?

-Me llamo Nenúfar, y soy una niña, ¿es que no has visto nunca a una niña?

-Pues no, ¿ y qué haces aquí?

-¡Anda! Que pregunta más tonta, ¿no lo ves? Llenando un cántaro de agua.

-¿Me dejas que te ayude?

-Pues claro, ven y conocerás a mis hermanos.

Y así charlando, charlando, Mowgli se adentró en el poblado, mientras, Negrita y Baloo se miraron entre ellos y se guiñaron un ojo, como diciendo "misión cumplida", y despacito, despacito, se internaron en la selva, dejando a Mowgli entre sus compañeros de raza, que era donde debía estar

FIN

Cuento de Rudyard Kipling

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