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Soluciones para la dislexia, disortografía y disgrafía

Trastornos de la lectoescritura en niños

Soluciones para la dislexia, disortografía y disgrafía

Si un niño tiene dificultades en el aprendizaje de la lectoescritura y no sabe cómo solucionarlas adecuadamente, puede recurrir a estrategias poco eficaces.

Algunas consecuencias negativas de ello pueden propiciar la aparición de problemas de ansiedad, bajo autoconcepto, trastornos psicosomáticos (alteraciones del sueño, de alimentación o alergias), constantes llamadas de atención, agresividad, inhibición, inseguridad, mostrarse vanidoso, problemas de concentración, fatiga, desinterés hacia el estudio, disminución de su rendimiento, bajas calificaciones escolares o pérdida de motivación hacia las tareas que requieren de la lectura o la escritura.

Por ello, aunque los rasgos que hemos visto no son determinantes, conviene que, si los detectas, facilites a tu hijo estrategias que le permitan superar sus déficit. Aunque tu colaboración es fundamental, también conviene que acudas a un especialista que evalúe, diagnostique, diseñe un tratamiento personalizado para tu hijo y te facilite nuevas estrategias adecuadas a vuestras necesidades.

Tratamiento para la dislexia, disortografía y disgrafía

Tratamiento para la dislexia, disgrafía y disortografía

* La colaboración entre los padres y el profesor es vital, puesto que la detección precoz de los trastornos de lectura y escritura permitirá compensar las dificultades del niño.
* El papel más importante de los padres quizá sea el de apoyo emocional y social. Conviene que el niño sienta que le entiendes, que sabes que tiene que realizar un esfuerzo mayor que otros niños pero que no por ello es incapaz de lograrlo.
* Si percibes que el niño se siente inseguro, muéstrale afecto para que comprenda que tu afecto es incondicional y que no depende de sus resultados escolares.
* Puedes explicarle en qué consiste su dificultad y animarle a superarla, proporcionándole ayuda si lo necesita. Si el niño piensa que puede tener éxito, intentará conseguirlo, a pesar de que precise de un esfuerzo mayor.
* Si tú también tuviste problemas en la escuela, cuéntaselos y dile cómo los superaste. Así, además de mostrarle estrategias adecuadas de mejora, podrá comprobar que no es el único niño con dificultades y aumentará su motivación hacia el cambio.
* A pesar de que te pueda preocupar su situación, intenta no expresarlo delante de él. Si el niño se siente evaluado, podría aumentar su ansiedad y, con ella, sus dificultades.
* Recuerda que cada niño es diferente y tiene unas necesidades. Evita ser demasiado exigente o presionar. Adecuar tu nivel de exigencia a la situación real del niño le ayudará a sentirse más seguro.
* Evita caer en la sobreprotección por ayudar a tu hijo. A pesar de que lo hagas por evitarle sufrimientos, el niño necesita aprender a superar sus dificultades y la única forma de hacerlo es enfrentándose a ellas.
* No le compares con otros niños o con sus hermanos. Aunque las comparaciones suelen utilizarse para motivar, puede que produzcan el efecto contrario y, además, dar lugar a rivalidades entre amigos y hermanos. Decir a tu hijo cuáles son sus cualidades y mostrarle estrategias de mejora será más eficaz que las comparaciones.
* Como hemos visto, estos trastornos pueden traer asociadas otras dificultades en la vida cotidiana como la confusión con las horas, desorden o no atender instrucciones. Procura mantener la tranquilidad. En lugar de repetir una instrucción muchas veces y terminar discutiendo, prueba a dar instrucciones cortas y claras.
* Si decides ayudar a tu hijo con las tareas escolares, evita que este momento se convierta en una fuente de conflictos. Pregúntale si desea tu ayuda. En caso afirmativo, tu colaboración no ha de consistir en hacer los deberes por él. Puedes marcarle en términos concretos lo que va a hacer y facilitar tu colaboración cuando tenga dudas, no comprenda algo o desee repasar y comprobar si ya se sabe la lección.
* Evita presionarle con el tiempo, ten claro que cada niño tiene su ritmo de aprendizaje.
* En lugar de corregir sistemáticamente todos sus errores, procura centrar tu atención en las mejorías, para elogiarle y que pueda aumentar su motivación y autoestima.
* Introduce la lectura y la escritura entre sus actividades de ocio. Procura que lea sobre cualquier tema que le divierta, no solo lo obligatorio del colegio. Anímale a que realice resúmenes de lo leído, o que escriba su diario o cuentos. Si dedica de 10 a 30 minutos diarios de su tiempo libre a practicar la lectura y la escritura, sus dificultades irán disminuyendo. Además, aprenderá a emplear su tiempo de ocio en actividades enriquecedoras.

Julia Silva García. Psicóloga.

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