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Asma alérgico en niños

Tratamiento para las crisis asmáticas en niños

Asma alérgico en niños

Es una enfermedad inflamatoria de las vías aéreas, que se caracteriza desde el punto de vista clínico por episodios de dificultad respiratoria, pitos en el pecho o tos, especialmente matutinos o vespertinos que desaparecen durante las remisiones.

Existe un aumento de la reactividad bronquial de las vías aéreas frente a estímulos específicos (alergenos) o inespecíficos (ejercicio, metacolina, etc.) y que se manifiesta por una obstrucción al flujo aéreo.

Asma alérgico en niños

Episodios de asma en los niños

Entre los factores que desencadenan el asma en los niños se encuentran las infecciones respiratorias, la prematuridad, algunos tipos de dieta, la contaminación atmosférica y la exposición al humo del tabaco. 

Hay estudios que exponen que el asma es la enfermedad crónica más frecuente de la infancia y es responsable de un grado importante de absentismo escolar (5-7 días escolares perdidos por niño/y año), siendo además la causa mas frecuente de ingreso en los hospitales infantiles.

Una crisis de asma es un episodio súbito (rápido de aparición) de dificultad respiratoria, sibilancias, opresión torácica o tos, que remite en poco tiempo (horas), de forma espontánea o con broncodilatador; cuando esta sintomatología se prolonga en el tiempo, es cuando lo denominamos ataque. Una reagudización del asma es una reaparición y empeoramiento de la sintomatología.

Síntomas del asma

La dificultad respiratoria (disnea) de predominio espiratorio (al sacar el aire), que se acompaña de ruidos torácicos sibilantes (silbidos), opresión torácica y tos seca persistente que suele ser de predominio nocturno o vespertino, son síntomas de asma. Es característico del asma la remisión de los síntomas de forma espontánea o tras tratamiento con broncodilatador. También apoya al diagnóstico de asma el hecho de una variabilidad estacional y tener antecedentes personales o familiares de atopia (enfermedad alérgica).

Cómo se diagnostica el asma

En primer lugar hay que hacer el diagnóstico clínico, basado en la historia clínica donde se ponen de manifiesto los síntomas descritos con anterioridad. Además hay que indagar en las características de las crisis, forma de presentación, intervalo entre las crisis, desencadentes, periodo estacional y la evolución de la enfermedad.
Con el fin de poder valorar la obstrucción al flujo aéreo, se hace una prueba de función respiratoria (espirometría). Tiene el inconveniente que requiere la colaboración del niño y por tanto se realiza en niños por encima de los 6 años. En todo niño en el que se sospeche un asma bronquial hay que realizar la espirometría basal y con broncodilatador con el fin de demostrar que la obstrucción de la vía aérea es reversible (característica del asma).

Tratamiento para el asma en niños

El tratamiento del niño asmático esta basado en tres pilares: prevención, tratamiento farmacológico y educación.

La prevención, se puede hacer desde evitar o prevenir la sensibilización en niños de riesgo atópico, interfiriendo en lo que conocemos como marcha alérgica, hasta en niños sensibilizados, evitar la reexposición al alergeno, cuando esto es posible (animales domésticos, alimentos, etc.), o reducir la exposición con medidas de control ambiental. Pero en ocasiones esto no es suficiente y es imposible evitar todo contacto con el alergeno, como es el caso de la exposición a los ácaros del polvo, pólenes y hongos aerógenos. Es en estos casos cuando está indicado el tratamiento con inmunoterapia (vacunas).

La Organización Mundial de la Salud así como trabajos recientes con nivel de evidencia clínica, consideran la inmunoterpia (vacunas), como el único tratamiento que puede cambiar el curso natural de las enfermedades alérgicas, e incluso afirman que puede prevenir el desarrollo del asma en aquellos pacientes con rinitis alérgica y previenen nuevas sensibilizaciones por lo que hoy se considera a la inmunoterapia no solo un tratamiento etiológico (contra la causa), sino también un tratamiento preventivo.

El tratamiento consiste en administrar dosis progresivamente crecientes del alergeno al que el paciente está sensibilizado, con el fin de crear una tolerancia inmunológica frente al mismo, de tal forma que en contactos posteriores no se desencadenen los síntomas. La administración puede ser subcutánea, pero hoy en día podemos ya administrarla por vía sublingual, con seguridad y eficacia, lo que ha supuesto un gran avance, sobre todo en la población pediátrica.

Dentro del tratamiento farmacológico, podemos distinguir tres grupos de fármacos: Fármacos que impiden que se liberen las sustancias responsables de la reacción alérgica, como son algunos antihistamínicos. Otro tipo de fármacos, son aquellos que disminuyen la inflamación de la mucosa (antiinflamatorios), como son los corticoides, y fármacos que disminuyen la obstrucción bronquial como los broncodilatadores.

Educación, la educación del paciente y de los padres del niño asmático es un punto básico de la medicina clinica preventiva; es fundamental que conozcan su enfermedad, signos y síntomas, utilización de los fármacos, desencadenantes, entrenamiento y deporte, dando las recomendaciones oportunas en los casos de niños que presentan asma inducido por ejercicio, siendo éste un capítulo importante, dado que se puede controlar con medicación y pueden realizar el deporte de su preferencia.

Dra. Margarita Fernández Benítez. Especialista en Alergología CUN

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