Juegos para estimular al bebé

Juegos para el primer año de vida del bebé

A un bebé le divierten tanto esos achuchones que le llegan por sorpresa o esos peluches que salen de repente y aterrizan sobre su pecho… Los bebés adoran los juegos de sorpresa, que no son un invento de la pedagogía moderna: se han practicado siempre y son estimulantes de la atención.

Juegos de sorpresa para bebés

A los bebés, los juegos de sorpresa, definitivamente, les encantan y, desde luego, no son un invento de la pedagogía moderna. Se han practicado siempre, quizás sin saber que actúan como poderosos estimulantes de la atención: el bebé está pendiente de su madre o de su padre, atento a lo que puede suceder. Mientras se divierte, trabaja su concentración. Si bien el cerebro precisa seguir una rutina para funcionar bien, necesita también interesarse por lo nuevo, y la sorpresa, que incluye un preámbulo de incertidumbre, de alerta, de expectativa, crea un estado mental necesario para el mejor aprendizaje. El juego es algo muy serio, sí, mucho más de lo que parece. El juego permite a los bebés recopilar información sobre el entorno y situarse en "el mundo" en una etapa de su vida en la que la capacidad de aprendizaje es extraordinaria. Hay muchos tipos de juegos, muchas formas de estimular el aprendizaje jugando y muchos elementos que intervienen en estos procesos para enriquecerlos.

Un juego para cada edad del bebé

No se debe jugar a cualquier cosa a cualquier edad. La clave está en estimular las habilidades que el niño está desarrollando en ese momento. Los juegos de achuchones, cosquillas y sorpresa son grandes oportunidades para estimular la curiosidad del niño, su autoconfianza y autocontrol, su adaptación social y su capacidad para comunicarse, pero hay que asegurarse de que está preparado para ello. Los abrazos y caricias son casi siempre bienvenidos, pero hay ciertos juegos para los que previamente han de adquirir cierta madurez si queremos que realmente disfrute. Antes de divertirse con el juego del “cucú, ¡tras!”, habrá tenido que establecer con su madre un fuerte vínculo afectivo y tener cierta memoria inmediata. O para buscar un juguete escondido tendrá que haber aprendido que los objetos y personas existen aunque estén fuera del alcance de su vista. Por otra parte, su atención e interés son bastante limitados. Para un bebé, diez minutos pueden ser una eternidad. En cualquier caso, el niño siempre nos dará señales de lo que le gusta y disgusta a través de sus reacciones. La mejor forma de jugar con un niño es siendo nosotros “muy niños”, desinhibidos, sin complejos. Debemos servirle de modelo y repetir e imitar sus conductas. Pero también les divierte el factor sorpresa. Los cambios en el tono de voz, la exageración en los gestos y movimientos, la variación en el ritmo de juego haciendo que el muñeco no aparezca siempre por el mismo sitio o que la secuencia de palmadas no siempre sea la misma hacen que su atención e interés se mantengan y que aumente su curiosidad. Desde luego, necesita un ambiente estimulante que le ofrezca muchas cosas interesantes para ver, oír, tocar, oler y gustar, pero siempre con el cariño y la imaginación de sus padres.

Pautas para jugar con bebés

• Los juegos de sorpresa no se deben iniciar antes de los tres meses. • El juego de sorpresa es un juego y no una estrategia para otros fines. • Las personas son los juguetes favoritos del bebé. Para un bebé, jugar significa relacionarse con las personas que lo rodean. • Le gustan los juegos cortos y repetitivos que desembocan en una secuencia previsible con resultados agradables (cosquillas). • Se ríen tras una secuencia de estornudos simulados, exagerados por el adulto. • Disfrutan con los juegos de los dedos de la mano del adulto, que recorren su cuerpo como si fueran las patas de un bichito. • Les encantan las marionetas de guante y el “que te pillo, que te pillo” acompañado de canciones. También los zarandeos, el “Arre, arre caballito”, dar palmas acompañadas de canciones y que jueguen con sus deditos.

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