“Habría que conseguir que la televisiónno maleducara”

Catedrática de Filosofía moral y política de la Universidad Autónoma de Barcelona y autora de casi una veintena de libros, Victoria Camps fue senadora por el PSC entre 1993 y 1995. Como vicepresidenta del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), ha dirigido el “Libro Blanco: La educación en el entorno audiovisual”, en el que se analiza la influencia de la radio, la televisión e internet en el desarrollo de los niños y los adolescentes.

El desarrollo psicomotor que experimenta un niño está ya muy pautado por los especialistas, es decir, que se han marcado ciertas “habilidades” que el niño debería ir adquiriendo a edades determinadas. Pero no hay que olvidar que cada niño madura a su ritmo y según sus condiciones biológicas, genéticas e incluso sociales, por lo que, no haber alcanzado según qué habilidad en un momento puntual tampoco debería preocuparnos.

La siguiente lista es orientativa y recoge los signos de posible retraso psicomotor según la edad del bebé. Si observas que tu hijo no responde como se espera a alguno de los estímulos que te planteamos, consúltalo con el ped iatra.

Signos a tener en cuenta para valorar un posible retraso psicomotor:
Nacimiento: No responde a los sonidos fuertes.
- Primer mes: El bebé está demasiado tranquilo o somnoliento.
- Dos meses: No es receptivo al tacto ni al sonido de su voz.
- Tres meses: No sigue con la mirada los objetos que mueves delante de sus ojos.
- Cuatro meses: No es capaz de sostener su cabeza por sí mismo, agarrar o sostener objetos en las manos.
- Cuatro meses: No muestra interés por las caras nuevas, no se lleva objetos a la boca ni trata de imitar los sonidos con los que le estimulas.
- Cinco meses: No da señales de estar tomando conciencia de sus manos y los movimientos que puede hacer con éstas. Esto se reconoce porque el bebé comienza a fijarse en ellas.
- Seis meses: El bebé hace movimientos espasmódicos o incontrolados y muecas extrañas con la cara.
- Ocho meses: No es capaz de sostener su peso y mantenerse erguido cuando le pones en pie.
- Nueve meses: No gatea, ni es capaz de sostener su peso sentado o de pie.
- Diez meses: Mueve de forma descoordinada brazos y piernas y juega siguiendo una pauta repetitiva.

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