Divorcio e hijos: la relación con los niños durante los trámites
Cuando una pareja se separa, los hijos siempre se sienten desposeídos. Para comprender el drama y superarlo, la edición francesa de la revista Okapi (destinada a preadolescentes y adolescentes de 11 a 14 años) presentó en enero de 2010 un extenso trabajo para ayudarles a vivir esa situación lo mejor posible. Una vez anunciada la separación, ¿cómo viven los hijos este período de transición?
Una situación difícil para toda la familia
Una vez anunciada la separación, la situación no se reconduce en un día. Comienza un período extraño en el que, según los casos, los padres hablan entre sí todo el tiempo o no se dicen nada, salvo a gritos. Están en proceso de divorcio, el acto legal mediante el cual se organiza la separación y se disuelve el matrimonio. Es una situación que resulta difícil para toda la familia.
Durante las semanas anteriores al anuncio, probablemente uno de los padres ya ha contactado con un abogado y presentado una demanda de divorcio ante el juez de primera instancia. Es el juez que informará, en su despacho, de las medidas provisionales. Y el que, al final del proceso, dictará la sentencia de divorcio.
Medidas provisionales
Mientras tanto, pasan los días. Durante ese extraño tiempo “entre dos aguas” que a veces se alarga varias semas, los padres tienen que ponerse de acuerdo sobre las “medidas provisionales”. Si, por ejemplo, el padre se marcha de casa, el juez decidirá cuándo pueden ir a verle los hijos (régimen de visitas), cuánto dinero tendrá que pasar a la madre por hacerse cargo de ellos (pensión alimenticia), cómo se van a repartir los bienes comunes (la casa, el coche…), etc.
El juez no decide solo. Busca ayuda analizando los ingresos y escuchando los argumentos de los padres y de los respectivos abogados. Si lo considera necesario, también oye a los hijos, siempre que sean mayores de 12 años.
La mejor solución para todo el mundo
Elección del colegio, distribución de los dormitorios, dinero de bolsillo… A partir de ese momento, mientras el divorcio no sea un hecho, todo se negocia a tres bandas, con el juez.
Tras tomar nota de la opinión de los hijos, es el juez el único que decide sobre su futuro, de acuerdo con los padres, si llegan a entenderse. Si no, peor para ellos: el juez tomará una decisión tras haber estudiado la mejor solución para todo el mundo y, en particular, para los hijos, porque su bienestar y su futuro son lo más importante.
Marc Aumont
Jueves 24 de Mayo de 2012
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