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Los juegos y amigos del recreo en el colegio

Cómo evoluciona el juego infantil en el recreo del colegio

Los juegos y amigos del recreo en el colegio

Los modelos de organización de los recreos evolucionan con los años. Aunque cada día tiene su propio “clima”, en Primaria asistimos a un modelo más igualitario.

El tipo de organización que encontramos en la Educación Infantil, el de la imitación y de la autoridad, tiende a difuminarse en Primaria, porque el acercamiento del niño a sus compañeros es más maduro, lo que favorece un sistema menos diferenciado.

Amigos del recreo

Cambios en los juegos del recreo con la edad

A cambio, las niñas y los niños tienden a reunirse cada vez más con compañeros de su mismo sexo. Como explica Julie Delalande: “los niños de 4 ó 5 años, aún no han integrado los tabúes y el pudor asociados a la confrontación con el otro sexo”, mientras que, a los 8 ó 9 años, “la separación de sexos es más marcada, porque ya se han apropiado en parte de los roles que nuestra cultura otorga a cada sexo”.

Cuando el juego es mixto, pocas veces está desprovisto de connotaciones sexuales: los niños persiguen a las niñas y tienen que pillarlas... Por lo demás, se dan los esquemas habituales: “los niños juegan al balón –cuando el tamaño del patio lo permite-, a las canicas o al pilla-pilla; y las niñas a saltar a la comba y a la goma y, sobre todo, se dedican a charlar”, apunta Stéphane, profesor de una escuela de Picardía.

Al final, los juegos de toda la vida resisten bastante bien frente a las novedades de los fabricantes de juguetes que, cada curso, invaden los patios de recreo con más o menos fortuna.

Además de esos mecanismos profundos que permiten comprender mejor el funcionamiento global de un patio de recreo, los profesores y los vigilantes que asisten al recreo cada día captan un ambiente, un estado anímico general que varía de una jornada a otra sin que se sepa muy bien por qué.

Stéphane, profesor principal de una clase de 5º de Primaria, lo llama “el clima del patio”. ”Normalmente, el clima es bueno, explica, pero, algunos días, está literalmente cargado de electricidad. Entonces hay que estar realmente atento”. Porque el patio, claro está, también es el lugar de las peleas, con su falsa violencia (“era en broma”) y sus verdaderos patinazos. Todos los adultos conservamos todavía algún doloroso recuerdo.

Arnaud Schwartz

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