Casitas para niños
19/06/2013

Una maestra se ha prestado a jugar al juego del abecedario, de la A de Acogida a la V de Vivir juntos, para ayudaros, a vosotros y a vuestro hijo o vuestra hija, a vivir mejor el primer curso de Educación Infantil.
En Educación Infantil, los aprendizajes tienen lugar a largo plazo. Cada vez que se pierde una etapa, hay que reconstruir en parte el aprendizaje. Acudir con mucha regularidad al colegio es una forma de respetar nuestro trabajo como maestros y la progresión de vuestro hijo. Claro que, si el niño está enfermo, el colegio no es el mejor sitio para restablecerse.
Las auxiliares no sólo ayudan a los maestros en las tareas domésticas y en la higiene sino también en los incidentes que ocurren en la clase: curan los rasguños, cambian a los peques cuando se les escapa el pis y consuelan. En algunos colegios, están presentes en el comedor. Contribuyen a crear un ambiente de seguridad de cara a los más pequeños. Es bueno hablar con ellas. Vuestro hijo lo agradecerá ¡y ellas también!
Compartir platos que no siempre se comen en casa es sin duda enriquecedor pero, a menudo, también es inquietante para los pequeños. Porque, además, no comen con su maestra, sino que toma el relevo otro personal, como las auxiliares. En los comedores de los pequeños, estas personas vigilan que la comida se desarrolle tranquilamente: cortan la carne, y animan a los niños a que prueben de todo. Los menús suelen estar colgados en la entrada del colegio. Leedlos con ellos, seguro que se les abre el apetito.
Es la palabra clave para que el curso vaya bien. Si el niño nota que tenéis una gran confianza en nosotros, seguro que le resulta mucho más fácil integrarse en la vida escolar. Y, para nosotros es mucho más fácil llevar a cabo nuestros proyectos cuando nos sentimos apoyados. La educación de vuestros hijos es una cuestión de colaboración. Por eso nos resulta tan valiosa vuestra confianza. No dudéis en platearnos preguntas sobre nuestro sistema pedagógico, es nuestra obligación explicároslo.
Es un pequeño bocado que, en algunos colegios, ofrecen a los niños a media mañana. Puede que la maestra os pida que llevéis fruta o galletas Pero eso no sustituye un buen desayuno en casa: bebida, cereales, tostadas, fruta
Aunque el niño llore cuando os marcháis, aunque a vosotros os dé mucha pena, no os despidáis nunca a la francesa. Antes de marcharos, decidle quién irá a buscarle y cuándo, y no olvidéis de añadir: Adiós, hasta esta tarde.
Sophie Chabot y Stéphanie Grison

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