Trastornos de la alimentación en niños

Consejos para una alimentación sana en la infancia

En nuestra sociedad, la delgadez es un valor; y la obesidad, un fracaso. Incluso desde la infancia: hay niños de entre 6 y 11 años que llegan a rechazar a sus compañeros obesos. En este contexto, aparecen los trastornos de la alimentación (anorexia, bulimia y obesidad), y conviene saber qué factores pueden predisponer a los niños a sufrirlos más adelante.

Trastornos de alimentación en los niños

Trastornos alimentarios en niños

Anorexia: se caracteriza por la necesidad de controlar el peso y por un miedo intenso a engordar y a perder el dominio de lo que se come, que lleva a la restricción paulatina de alimento. Se acompaña de un trastorno en la percepción de la imagen corporal. El control de la comida pasa a ser el eje en torno al cual gira la vida.

Bulimia: la bulimia consiste en la ingestión incontrolada de grandes cantidades de alimento, seguida de vómitos provocados y de sentimientos de culpa y desprecio, unidos a la pérdida de control sobre la alimentación, una preocupación excesiva por la figura y miedo a engordar.

Obesidad: la obesidad se diferencia de la bulimia en que los «atracones» no son seguidos de vómitos provocados. El régimen de alimentación es igualmente desordenado.

Niños que padecen trastornos de alimentación

Existen características personales que protegen de los trastornos de la alimentación y que también se pueden aprender, como son la habilidad para entender y resolver problemas, la flexibilidad cognitiva, cierta aptitud para las relaciones interpersonales o la percepción positiva de la vida. 

Pero también existen factores personales que pueden predisponer a los trastornos de la alimentación. Por ejemplo:
1. Rasgos del temperamento. El perfeccionismo, la rigidez y la intolerancia a los errores son característicos de la anorexia nerviosa y de la bulimia. La ansiedad por la separación de los padres durante la pubertad también se relaciona con la preocupación excesiva por la comida. La timidez y la inhibición ante las relaciones sociales y personales y la necesidad de autocontrol son características de la anorexia nerviosa. Las dificultades de control y organización, la impulsividad, la actividad y la inmadurez afectiva son típicas de la bulimia.
2. La negativa a comer, así como las conductas fóbicas frente a algunos alimentos o el rechazo de nuevos sabores.
3. Los problemas emocionales durante la infancia.
4. Las actitudes familiares y sociales frente al peso y la imagen corporal, que influyen en el proceso de elaboración de la imagen corporal de los niños.
5. Los estilos educativos de la familia. El control y la organización excesivos forman parte del medio familiar de muchos pacientes anoréxicos, mientras que el descontrol y el ambiente cargado de críticas son típicos de la bulimia. La actitud frente a la comida y los hábitos de alimentación dependen de factores genéticos y educativos.

Los trastornos de la alimentación afectan más a determinadas familias, dado que los modos de comer y la relación con la comida se aprenden. La madre transmite al hijo el concepto de alimentos «buenos» y «malos», de «buen» y «mal» sabor, el momento de comer y las cantidades razonables. Es frecuente que comer se convierta en un modo de compensación de las frustraciones y adquiera un contenido emocional en la vida de la persona. La manera de comer es, para el niño, un modo de relacionarse con la madre. Comer, conocer y querer van muy unidos.

Pautas para enseñar a los niños buenos hábitos de alimentación

- No utilizar la comida como premio o castigo. No convertir el momento de la comida en un momento de conflicto, de lucha por el poder.
- Distribuir el aporte calórico en 5 comidas para evitar los atracones y la obesidad.
- Enseñar al niño a comer de todo y en cantidades razonables.

María del Mar García Orgaz. Psicóloga infantil

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