|

Arhua
Ver perfil completo... |
Enviado por Arhua el 04 de Febrero de 2010 a las 17:29h
Lánzate, yo lo hice y me salió fenomenal!!!!
Hola, Vane!
En primer lugar, tengo que decirte que muchas hemos pasado por la experiencia del miedo o incluso terror por el embarazo: síntomas, cambio físico, si seré buena madre... Creo que es normal e incluso necesario para enfrentarse con responsabilidad al hecho de ser madre. Personalmente no entiendo cómo muchas mujeres se lanzan a la piscina sin pensarlo, sin reflexionar sobre la maternidad y sus implicaciones. Ahora bien, ése miedo no debe frenarnos, sino buscar información y capacitarnos para ser unas buenas madres. Lee, imagínate siendo madre, ilusiónate... pero no lo retrases ni abandones la idea de serlo.
Yo he psado por tus miedos y finalmente los vencí. Me quedé embarazada con casi 34 años y créeme que merece la pena. Puede sonarte a tópico, muchas mujeres lo dicen y comentan que es lo mejor que les ha pasado, que se sienten realizadas, que bla, bla, bla... Todo precioso y demasiado dulzón para mi gusto (aunque no dudo que sea cierto y eso les deseo, que tengan buena experiencia de la maternidad). Yo más bien estoy viviendo el hecho de ser madre como una oportunidad para crecer, para mejorar, para conocerme en lo bueno y en lo malo. Ser madre te ofrece millones de oportunidades para probar qué ir haciendo sobre la marcha, despierta en ti un instinto, una sabiduría ancestral que te hace enfrentarte al día a día con cierta seguridad.
Se teme más lo que no se conoce, y por eso mismo te animo a que vivas por ti misma esta experiencia. El embarazo pasa pronto y sirve para mentalizarte durante 9 meses (o lo que dure el embarazo) de lo que se aproxima, para que veas cómo crece un ser maravilloso dentro de ti, para que te emociones y sientas el amor hacia esa criatura o seas consciente de tu necesidad de aprender lo que desconoces de este tema.
Respecto al transtorno alimentario que has vivido... no creo que deba influir en tu embarazo. Al contrario, puede servirte para continuar hacia delante y no centrarte en tí misma, en tu cuerpo, en, permíteme que te lo diga, ese egoísmo que representa un transtorno en el que sólo se piensa en uno mismo (yo he pasado por algo similar). El embarazo te coloca en otra posición, hace salir de uno mismo y pensar en el que viene, puedes utilizar esa experiencia para reconciliarte contigo misma y mirar al mundo con valentía... o seguir mirándote el ombligo.
Durante el embarazo yo me sentí casi casi igual que cuando no estaba embarazada. Los primeros síntomas fueron unos dolores como de regla, que en realidad era el útero que iba modificando su forma para dar cabida al feto. No tuve ni antojos ni náuseas, ni sentía los olores especialmente. Eso sí, iba notando cómo mi tripa iba creciendo y eso nunca me disgustó, más bien al contrario. No cuidé nada mi alimentación, y lo mejor es que mis analíticas mejoraron. Reconozco que no he comido tanto fuet y tanta Nutella como entonces, y sé que no fue una gran idea, pero es que no engordé exageradamente y aproveché para dar rienda suelta a mis gustos más "reprimidos" (si no el colesterol...).
¿Cómo supe que era el momento de ser madre? NUNCA LO SUPE!!! No tenemos un reloj que nos avisa como una alarma de que ya hay que ponerse "manos a la obra", que es ahora o nunca, que el instinto maternal caduca... de hecho, creo que carecía de instinto maternal, no sentí la "llamada de la naturaleza", quizás todo eso sea un cuento chino transmitido de generacion en generación por unas románticas que idealizaban ese estado. O quizás temía tantísimo enfretarme al hecho de ser madre y responsabilizarme de otra persona y cagarla, para ser sinceros, que desoí todas las llamadas que se me hacían y no fui consciente de las señales que se mandaban no sé de dónde y que debí hacer caso hace mucho tiempo. De veras, no lo sé. Pero me lancé a lo que yo pensaba que era un vacío inmenso... y no lo era.
¿Y el resultado de todo esto? Tras un parto natural, sin epidural ni ná, que para eso me había lanzado a la piscina (y oye, sí que duele, para qué nos vamos a engañar!, pero dura poco y no es el mismo dolor que el de muelas, o cabeza... es un dolor que sabes que es el que da paso a la vida, distinto, la verdad ), nació June.
¿Que ha merecido la pena? SIN DUDA. ¿Que es todo miel sobre hojuelas? Ni de coña!!!! Noches sin dormir, intentar ponerle límites, tener paciencia a la hora de la comida (o no comida, mejor dicho) volver a cambiar de pañal justo después de que se lo hubiera puesto limpio porque se ha cagado, aguantar sus berrinches... Pero todo es distinto, porque te pones en su pellejo y ves lo duro que es vivir, los cambios que tiene que afrontar, lo importante que puedes llegar a ser para ella y lo indefensa que está sin sus padres... ¿Cómo no vamos a aguantar lo que nos echen?
En resumen, ármate de valor y lánzate a la maravillosa experiencia que es ser madre. No te dejes llevar por tus miedos, que nunca te van a conducir a nada positivo. De todas formas, hasta que no lo pruebes, nunca vas a saber lo increíblemente maravilloso que es ser madre, por muchos mails que te manden como el mío. Si no vives esta experiencia, nunca vas a saber lo que te pierdes. Pero eso sólo lo puedes elegir tú... o tu miedo. ¡¡¡ Tú verás quién decide!!!
Animo!!!
|