Conmishijos.com | Portal Web para Padres e Hijos
La rivalidad con el invitado

Enseñar a compartir a los niños


Cuando nuestros hijos comienzan a ser mayores, puede que nos pidan pasar la noche en casa de un amigo o primo o que ellos vengan a casa. Si la duración de la visita se prolonga, lo más probable es que surjan los problemas: a los roces de la convivencia se pueden sumar los celos y la rivalidad entre anfitrión e invitado. Los padres tenemos las armas para evitarlos.

A veces, sucede. Cuando invitamos a pasar unos días en casa a un amigo o a un primo de nuestro hijo, ocurre que éste se pone celoso, se muestra hostil con el invitado e irritado con sus padres. Su reacción nos sorprende cuando el niño ha alcanzado ya la edad escolar. Lo habitual es que los pequeños, hacia los 6 años, hayan superado ya la fase de celos intrafamiliares. Desde esa edad y hasta la pubertad, pasan por una etapa de buenas relaciones con las figuras de apego, con las que se sienten muy seguros, las creen incondicionales y eficaces. Les encanta estar con sus padres, jugar con ellos; todavía no cuestionan el sistema de valores ni las normas.

Rivalidad

El niño se enfrenta al problema de tener que compartir con otro a sus padres. La figura recién aparecida introduce cambios en el sistema familiar y, como el bebé recién nacido, goza de ciertos privilegios en casa: será él quien elija el juego, la película, la plaza en el coche familiar o el menú; para él será el mejor trozo de tarta... Es decir, el niño se da cuenta de que sus padres le dedican menos atención a la vez que le exigen más.

Socialización

La actitud negativa hacia el invitado puede también apuntar a problemas de socialización, bien por el tipo de apego construido con sus padres o por el estilo educativo recibido. En el primer caso, la teoría del apego predice que el tipo de vínculo afectivo construido con los padres influye en el futuro desarrollo de las relaciones sociales del niño con sus compañeros o iguales. Los niños con apego seguro transfieren a sus relaciones con sus iguales la confianza y aceptación en que se basa el modelo establecido con sus figuras de apego. Los niños con apego inseguro o evitativo, basado en el rechazo parental, perciben a sus amigos como seres hostiles y reaccionan con agresividad frente a ellos. Por último, aquéllos con apego inseguro ambivalente generan temor al rechazo y, para evitarlo, procuran aislarse.

Afecto y confianza

En cualquier caso, la actitud de celos hacia el invitado se observa también en chicos de vínculo seguro con sus figuras de apego y cuyos padres tienen un estilo educativo de tipo democrático. La rivalidad es más comprensible cuando los niños conviven durante un periodo de tiempo prolongado. Al pasar más tiempo juntos establecen fuertes vínculos afectivos. La confianza que se genera entre ellos da lugar a que comiencen a actuar como si fueran hermanos: son menos capaces de adaptarse al punto de vista del otro, juzgan sus errores con menos indulgencia de lo que se hace con los amigos... Hasta el punto de que a veces nos llegan a parecer crueles con el invitado.

Gustos compartidos

Por otra parte, puede suceder que, como ocurre con los hermanos, no hayan tenido la oportunidad de elegir a su invitado ni puedan acabar, cuando quieran, con esa relación: sencillamente, “le tienen que aguantar”. No podemos olvidar que a esta edad –entre los 7 y los 10 u 11 años– ya son capaces de elegir a sus propios amigos, entre los que suelen encontrarse aquellos niños que comparten sus gustos y aficiones. Por eso sería conveniente que a la hora de extender invitaciones pensáramos no solo en niños de la misma edad, sino también en los que tengan intereses comunes con nuestro hijo. Porque un niño puede acceder a jugar a lo que el otro le guste en algunas ocasiones, en función de su carácter y de la madurez que haya alcanzado, pero no podemos pedirle que ceda continuamente durante, pongamos por caso, dos semanas. Por eso, también debemos ser cuidadosos en cuanto al periodo de duración de la visita, teniendo siempre en cuenta que la convivencia genera, por lo general, roces.

Respeto a las normas

Otra cuestión que hay que considerar es la del cumplimiento de las normas. A estas edades, el conocimiento de las mismas, y su respeto, determina la aceptación o rechazo del grupo. Si queremos que el invitado se sienta aceptado, habrá que permitirle participar como uno más del grupo familiar, para lo cual habrá de respetar las normas como cualquiera de sus miembros. A este respecto, conviene que los padres sean prudentes y eviten entrometerse en las reglas internas que los chicos hayan establecido en su relación. Tampoco podremos establecer privilegios para el invitado, por lo cual habrán de evitarse situaciones de injusticia que provoquen el enfado de nuestros hijos y el consiguiente rechazo al invitado.

Preparativos previos

Antes de que el invitado llegue a casa es recomendable tener una conversación con el niño anfitrión. En ella, los padres le harán saber lo que esperan de él, de su comportamiento, además de darle a conocer las normas de hospitalidad que consideramos básicas. Con el diálogo será fácil hacer entender a nuestro hijo cuál será nuestra actitud con el invitado: así no sentirá temor por la pérdida de nuestra atención o afecto. Conviene, además, que nuestro hijo se ponga en el lugar del otro, alejado de su familia y obligado a convivir durante unos días con una ajena. Así comprenderá por qué le dispensamos un trato especial. De igual manera que esperamos que nuestro hijo sea capaz de entender al otro, nosotros debemos de tratar de entenderle a él. Solo hay que encontrar un ratito para hablar. Mar García Orgaz. Psicóloga clínica.

Articulos relacionados

  Comentarios

Escribe un comentario

Si tienes problemas leyendo el código, pincha de nuevo en el código para generar uno nuevo.
Jueves 24 de Mayo de 2012
newsletter_top1
newsletter_top1
Síguenos
Twitter Facebook Youtube
Quiénes somos   |   Publicidad   |   Contacta con nosotros   |   Aviso legal   |   Enlaces   |   Mapa del sitio   |   Regalos personalizados   |   Guiainfantil.com   |   Diariofemenino.com   |