Los 12 mejores trucos para perder peso tras el parto

Cómo volver al peso normal después del embarazo

La mejor receta para recuperar la línea después de tener un bebé es dejar de obsesionarse por el peso y tratarte como a una reina, pensando en la armonía entre mente y cuerpo.

Tres buenos ingredientes para el éxito: un gramo de inteligencia, una pizca de estrategia y mucha imaginación.

Trucos para bajar de peso en el postparto

Consejos para bajar de peso en el postparto

1. Come poco, 5 veces al día Las estadísticas revelan que las personas que mantienen un peso adecuado a largo plazo no suelen saltarse comidas y tienden a hacer unas 5 pequeñas al día en vez de dos grandes. Al comer de ese modo, mantienen a raya el apetito y mejoran el metabolismo, porque queman calorías en cada digestión.

2. Bebe 6 vasos de agua al día Muchas personas creen que tienen hambre cuando lo que tienen realmente es sed. Además de mantenerte hidratada, un vaso de agua antes de comer hará que comas menos. Otra ventaja de beber mucha agua: evita el estreñimiento.

3. Concédete treguas Tomar un bollo o unas patatas fritas una vez a la semana no es ninguna aberración; por el contrario, esas pequeñas licencias pueden ayudarte a mantener la línea porque evitan la sensación de prohibición total (esa sensación es la que conduce a los excesos).

4. Cuenta hasta 10 Los expertos en nutrición han comprobado que los “ataques de hambre” duran unos 10 minutos. Por eso, antes de lanzarte sobre el chocolate o el chorizo, concédete 10 minutos... y sal de la cocina. En esos 10 minutos, sal a dar un paseo o dedícate a alguna tarea pendiente. Por ejemplo, ordenar el armario del baño (algo que te dé sensación de tarea cumplida). Si, a la vuelta, sigues teniendo hambre, tómate un yogur descremado, una manzana o un té...

5. Piensa en el 10% Las mayores tasas de éxito a la hora de recuperar la silueta después del parto se dan en las personas que empiezan estableciendo un objetivo de perder el 10% del peso. Quizá te anime saber que esa pérdida se reflejará enseguida en tu cintura; justo la grasa que más afea la silueta y la más peligrosa para la salud cardiovascular.

6. Conserva el sabor, con menos calorías vacías Ensaya con nuevas salsas ligeras (simplemente, mezclar la mayonesa con yogur al 50% reduce a la mitad las calorías); créate sándwiches apetitosos con pan integral; compra carnes magras en vez de grasas y lácteos descremados en vez de enteros...

7. Si sales a cenar, no termines los platos Un truco para conseguirlo: comer despacio y hablar mucho. Así darás tiempo a que la señal de saciedad llegue al cerebro. Otro truco: empezar siempre las comidas con una ensalada (pocas calorías y muchas vitaminas).

8. Evita los refrescos azucarados Son la mayor fuente de calorías vacías (sin nutrientes de ningún tipo) de la dieta occidental. Para más inri, esas calorías no satisfacen el apetito como lo hacen los sólidos. Si realmente tienes necesidad de algo dulce, mastica chicle o cómete una manzana, un yogur con muesli o unas fresas.

9. Come como una reina Comer a toda prisa es nefasto para la línea. Aunque al principio te parezca un incordio, pon la mesa cada vez que comes y ponla con gusto, como si fueras tu propia invitada. Saborea cada bocado, “interiorizando” el sabor. Aprende a preparar platos deliciosos y nutritivos con pocas calorías.

10. Toma proteínas de calidad Las de pescado están llenas de beneficios (contienen los fantásticos ácidos grasos Omega-3, que protegen tus arterias y tu cerebro); las de los lácteos ayudan a adelgazar (se ha comprobado que, a igualdad de calorías, una dieta rica en calcio ayuda a controlar el peso); las carnes magras contienen valiosas vitaminas del grupo B.

11. No te saltes el desayuno Está de sobra establecido que las personas que desayunan tienen la mitad de riesgo de obesidad que las que salen de casa en ayunas o con un café bebido (entre otras razones, porque comen menos durante el día y no suelen darse atracones).

12. Quiérete mucho, y perderás peso Piensa en que vas a tratarte de la mejor manera posible y a seguir un plan de vida que va a ayudarte a mejorar tu salud integral, tanto física como psíquica. Ese tipo de actitud tiene muchas más probabilidades de éxito en la búsqueda de un estado físico armónico que la de “perder 5 kilos en un mes”. Ya te lo hemos explicado: las dietas rápidas acaban reduciendo el metabolismo porque, en previsión de nuevos periodos de escasez, el organismo “aprende a ahorrar calorías”.

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