La anestesia epidural: ¿cómo funciona?

Qué beneficios ofrece la anestesia epidural a la mujer durante el parto

La anestesia epidural para el parto es relativamente segura y se puede administrar cuando existen contracciones y el cuello del útero ha comenzado a dilatarse. Es efectiva alrededor del 96% de los casos. La epidural no prolonga de manera significativa el parto ni aumenta las posibilidades de una cesárea, e incluso puede acelerar la dilatación al relajar los músculos uterinos.

Poco de la medicación llega al bebé, ya que el medicamento se descompone antes de alcanzar la placenta. La epidural puede limitar la movilidad, y esta es una de las razones por las que algunas mujeres optan por un analgésico, como el oxido nitroso, mediante la inhalación o mórficos, a través de una vía venosa, pero los analgésicos no quitan por completo el dolor, disminuyen la percepción del mismo.

Cómo funciona la Anestesia Epidural.

Anestesia epidural para la mujer durante el parto

La anestesia epidural bloquea los nervios que llegan hasta el útero y otras partes del cuerpo, dependiendo del nivel donde se ponga. Estas raíces nerviosas se encuentran en un espacio que rodea a la médula espinal, llamado espacio epidural. Éste se encuentra dentro de la columna vertebral justo por fuera de la cubierta externa de la médula espinal.

La anestesia epidural durante el parto

Cada mujer puede responder de forma diferente a los distintos medicamentos que se le administran. En algunos casos puede disminuir el número de contracciones y ser este el motivo de alargar el parto. Muchas otras, sin embargo, son agradablemente sorprendidas al observar que tras la anestesia epidural, se sienten más cómodas y relajadas, pudiendo progresar más rápidamente el trabajo de parto.

La anestesia epidural permite descansar durante la parte más dura del trabajo del parto, la cual ocurre durante la dilatación cervical. Cuando el cuello uterino está completamente dilatado, es el momento de pujar, y tendrás energía para poder hacerlo. La anestesia epidural, puede reducir el dolor, permitiendo empujar llegado el momento. Si no sientes la sensación de pujo será necesario que sigas las instrucciones que te den o disminuir la dosis de anestesia epidural.

Los riesgos de la anestesia epidural

Aunque no son frecuentes, pueden ocurrir complicaciones y efectos secundarios:

  • Disminución de la presión arterial: que puede solucionarse con administración de sueros intravenosos.
  • Temblores: que no comportan gravedad.
  • Dolor de cabeza si durante la realización de la anestesia se punciona la membrana que recubre el líquido cefalorraquídeo. Para evitar y manejar esta complicación, el anestesista valorará tu historia, tomará aquellas precauciones que sean pertinentes, y te administrará el tratamiento más adecuado.

Ana Tejeda
Matrona

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