Hipertensión y embarazo
Si tienes hipertensión arterial durante el embarazo, tu bebé tiene un riesgo mayor de nacer prematuramente o nacer con bajo peso.
Durante el embarazo, la hipertensión arterial puede tener dos orígenes:
• Origen puramente gestacional. La hipertensión aparece durante el embarazo y desaparece cuando éste termina.
• Origen en procesos existentes antes del embarazo, aunque no estuviesen diagnosticados.
En la mayoría de los casos se desconoce la causa. Algunos factores, como el sobrepeso, el tabaco, la diabetes o los embarazos gemelares, pueden favorecer su aparición. La hipertensión afecta al 5% de las embarazadas. Sus principales síntomas son tensión arterial mayor de 140/90, exceso de proteínas en la orina y edemas que no desaparecen con el reposo. Cuando se agrava, puede aparecer visión borrosa, cefalea, nauseas y vómitos.
Si tienes hipertensión arterial durante el embarazo, tu bebé tiene un riesgo mayor de nacer prematuramente o nacer con bajo peso. Pero, con un estricto control por parte de tu obstetra y de tu matrona, las posibilidades de tener un embarazo y un bebé sanos son elevadas.
Recomendaciones
• Acudir a todas las citas programadas con tu obstetra o matrona, realizarte todas las pruebas que te indiquen y seguir sus consejos.
• Tomar la medicación prescrita por tu médico rigurosamente. Si padecías hipertensión antes del embarazo y para su tratamiento tomabas una sustancia inhibidora de la ECA (por ejemplo, enalapril), es importante que se lo comuniques a tu obstetra para que te prescriba otro fármaco, porque éste es perjudicial para la salud de tu bebé.
• Controlar periódicamente tu tensión arterial. Recuerda que el reposo en decúbito lateral (tumbada de lado) puede disminuir la tensión arterial.
• Controlar tu peso. Un aumento excesivo puede ser debido a la aparición de edemas.
• Realizar una dieta rica en proteínas (lácteos, huevo, carne, pescado).
• Realizar ejercicio moderado de forma regular. Caminar o nadar son dos buenas opciones.
En algunas ocasiones, es necesario ingresar en el hospital porque aparecen complicaciones:
• Preeclampsia. Generalmente se desarrolla a partir de las 28 semanas. Los síntomas (hipertensión, proteínas en orina y edemas) se acentúan. Si el tratamiento que te pautan no mejora la enfermedad, puede ser imprescindible extraer al bebé.
• Desprendimiento prematuro de placenta. La placenta se separa de la pared del útero y se produce un sangrado, que puede ser severo. Esta entidad es peligrosa para la madre y el bebé, siendo imprescindible extraer al bebé.
Aurora Fernández-Cañadas. Matrona
