Cinco preguntas sobre la reeducación perineal

Tras el parto

Recuperar una vida sexual armoniosa y evitar las pérdidas de orina son dos excelentes razones para hacer trabajar el perineo después de dar a luz. Preguntamos a Joëlle Souffir, kinesioterapeuta especializada en la reeducación uroginecológica.

Perineo en el posparto 

1. ¿Para qué sirve el perineo?

Su función es esencial, porque sostiene los órganos de la pelvis menor (recto, vagina, útero y vejiga). Cuanto más sólido es, mejor se sostienen los órganos. Aunque este conjunto de músculos es extensible, soporta la presión adicional del peso del bebé durante el embarazo y fuertes tensiones durante el parto.
Tras el alumbramiento, suele relajarse. Una reeducación bien dirigida permite recuperar la tonificación del perineo y ayuda a proteger de posibles pérdidas urinarias.
Ese “trabajo” también incide en la vida de la pareja: el perineo desempeña un papel importante en las relaciones sexuales por el placer que procuran sus músculos al contraerse y relajarse de forma espontánea.

2. ¿Cómo saber si es necesaria la reeducación?

Antes de cualquier reeducación, es indispensable que un kinesioterapeuta o una matrona realicen una revisión perineal para comprobar el estado de la musculatura del perineo, que consiste en un examen clínico y una serie de preguntas. Se aconseja la reeducación si la mujer tiene pérdidas de orina, si siente dolor durante las relaciones sexuales o si en el examen clínico se aprecia una musculatura poco eficaz y órganos en posición baja.
Hay que tener en cuenta que un parto por cesárea no exime de la reeducación. El perineo ha soportado él solo el peso del bebé durante nueve meses. Eso basta para provocar una relajación.


3. ¿Cuándo hay que empezar la reeducación perineal?

No hay que esperar seis semanas para consultar a un especialista en pelviperineología. Al contrario, es conveniente ocuparse de los músculos perineales y abdominales lo antes posible. El consejo de esperar se remonta a una época en la que se practicaba una musculación del vientre a base de “tijeras y pedaleos” que ejercían una presión enorme sobre el perineo. Hoy en día se recomiendan ejercicios que no lo presionan, muy al contrario, lo descargan.

4. ¿En qué consiste?

Existen tres formas de reeducación:
La primera es la manual. El especialista utiliza los dedos para que la mujer tome conciencia de los diferentes músculos perineales.
La electroestimulación se lleva a cabo por medio de una sonda vaginal y consiste en provocar contracciones pasivas del perineo.
El biofeedback, que también se aplica por medio de una sonda, permite que la mujer controle por sí misma la eficacia de las contracciones perineales.
La elección del método empleado está en función del trabajo que el especialista desea que realice la paciente.
Posteriormente, la reeducación continúa en casa, con la realización de ejercicios muy simples que se practican unos diez minutos al día. Basta con utilizar una sonda vaginal y respetar las instrucciones dadas por el especialista (los ejercicios solo son eficaces si la sonda está en su sitio, no sobresale, describe un determinado ángulo durante la contracción, etc.).

5. ¿Y los ejercicios de gimnasia?

La gimnasia nunca ha ayudado a reeducar el perineo. Por ejemplo, el ejercicio que consiste en abrazar una pelota entre las rodillas estando tumbada no es en absoluto eficaz. Una reeducación de verdad tiene que enseñar a la mujer a controlar sus músculos perineales y a reforzarlos apoyándose sobre todo en el trabajo intravaginal.

El perineo es un haz de músculos que constituye un soporte esencial para los órganos genitales internos. Se extiende desde el pubis hasta el coxis.

©Enfant.com


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