Dolor de cabeza

El término cefalea hace referencia a los dolores y molestias localizadas en cualquier parte de la cabeza, aunque en la práctica se aplica al dolor de la bóveda craneal. El dolor facial, faríngeo, dentario, lingual y en cuello constituyen grupos específicos de cefaleas que deben considerarse por separado. La cefalea es una de las patologías más frecuentes en la práctica clínica y el motivo de consulta más habitual en consultas de Neurología. En muchos casos obliga al paciente a abandonar su trabajo y limita sus actividades familiares y sociales, provocando absentismo laboral y disminuyendo su calidad de vida.

  Dr. Pablo Irimia Sieira Especialista en Neurología Colaborador Clínico. Departamento de Neurología y Neurocirugia CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

 

¿Qué es?

El término cefalea hace referencia a los dolores y molestias localizadas en cualquier parte de la cabeza, aunque en la práctica se aplica al dolor de la bóveda craneal. El dolor facial, faríngeo, dentario, lingual y en cuello constituyen grupos específicos de cefaleas que deben considerarse por separado. La cefalea es una de las patologías más frecuentes en la práctica clínica y el motivo de consulta más habitual en consultas de Neurología. En muchos casos obliga al paciente a abandonar su trabajo y limita sus actividades familiares y sociales, provocando absentismo laboral y disminuyendo su calidad de vida.

¿Cuáles son sus causas?

La cefalea es un síntoma que puede deberse a múltiples causas. Generalmente es benigna y de causa desconocida (cefaleas primarias), pero puede deberse a una enfermedad subyacente como meningitis o una hemorragia cerebral (cefalea secundaria). Dentro de las cefaleas primarias destacan la migraña,  la cefalea tensional, que representan entre ambas más del 90 por ciento de todas las consultas por cefalea, y la cefalea en acúmulos. La migraña (también conocida como jaqueca) se caracteriza por episodios repetidos de cefalea de gran intensidad, que impide al enfermo desempeñar sus actividades, y que puede durar varios días. Es más frecuente en mujeres, y generalmente se inicia antes de los 30 años. Suelen existir antecedentes familiares de cefalea y puede desencadenarse por diversos estímulos como alimentos (queso, vino tinto, chocolate), olores intensos, luces brillantes, cambios de tiempo, alteraciones del ritmo de sueño, variaciones hormonales (menstruación, ovulación) y estrés. El dolor es típicamente unilateral (duele la mitad de la cabeza), de carácter pulsátil (como un latido), y puede acompañarse de náuseas, vómitos, e intolerancia a la luz y el ruido. Se distinguen dos variedades de migraña: migraña con aura y sin aura. El aura es un conjunto de síntomas neurológicos generalmente visuales (luces centelleantes o visión borrosa) que suelen preceder al dolor de cabeza. La cefalea tensional es el tipo de cefalea más frecuente. Afecta sobre todo a mujeres, puede comenzar a cualquier edad y no tiene carácter familiar. El dolor aparece de forma episódica y puede durar varios días. Se define como una molestia de intensidad leve o moderada, localización bilateral (duele toda la cabeza), carácter opresivo, y que no se acompaña de náuseas, vómitos ni empeora con la actividad física. La cefalea en racimos es una variedad poco frecuente que afecta sobre todo a varones jóvenes. Se caracteriza por crisis de cefalea siempre unilaterales y de corta duración (menos de 3 horas), que se repiten varias veces al día durante unos meses al año. La cefalea es de gran intensidad, con frecuencia despierta al paciente y le obliga a deambular de un lado a otro de la habitación. Acompañando al dolor el paciente puede presentar enrojecimiento ocular, lagrimeo, congestión nasal, hinchazón facial, edema de los párpados y rinorrea del mismo lado en el que duele la cabeza.

¿Cómo se diagnostica?

En la evaluación de un paciente con cefalea lo más importante es la historia clínica, es decir, el relato de lo síntomas por parte del paciente. Tras la historia clínica se debe realizar una exploración física y neurológica detallada, y, dependiendo de los resultados, se valorará la necesidad de realizar otras exploraciones complementarias. En ocasiones, en los pacientes con más de 55 años y cefalea de inicio reciente, o que ha cambiado de características, es necesario un análisis sanguíneo para descartar una enfermedad denominada arteritis temporal que tiene un tratamiento específico. Cuando se sospechan cefaleas secundarias, son necesarios estudios de neuroimagen (TAC o Resonancia magnética cerebral). Las cefaleas recientes de instauración súbita y carácter explosivo, o aquellas que se acompañan de alteraciones neurológicas (pérdida de conciencia, déficit motor) requieren generalmente valoración neurológica urgente.

¿Cuál es el tratamiento?

Para realizar un tratamiento adecuado a un paciente con cefalea en primer lugar hay que diagnosticar el tipo de dolor de cabeza que padece. Las cefaleas primarias no se curan (aunque la migraña puede mejorar en la menopausia), pero un tratamiento adecuado puede aliviar el dolor y prevenir su aparición. Dentro del tratamiento no farmacológico es muy importante que el paciente trate de identificar y evitar los desencadenantes específicos de su cefalea. La fisioterapia puede resultar útil en algunos casos. Para el tratamiento farmacológico de la cefalea debemos diferenciar dos grupos de medicamentos: sintomáticos o abortivos que se utilizan durante el acceso de dolor para aliviarlo, y el tratamiento preventivo o profiláctico que trata de prevenir la aparición de la cefalea. En el grupo de tratamiento sintomático destacan los antiinflamatorios, paracetamol, ergotamina y sus derivados, y un nuevo grupo de fármacos denominado genéricamente triptanes. El tratamiento farmacológico preventivo se indica cuando la cefalea es muy frecuente o no responde adecuadamente al tratamiento sintomático. Entre los fármacos con actividad preventiva destacan algunos antidepresivos (amitriptilina), antiepilépticos (ácido valproico), antihipertensivos (beta bloqueantes), y antagonistas del calcio. La elección del tratamiento sintomático y preventivo debe realizarse y controlarse por un médico, que decidirá qué fármaco es más adecuado para cada enfermo dependiendo, fundamentalmente, de las características de cada paciente (enfermedades concomitantes), del tipo de dolor de cabeza, la frecuencia del mismo y sus características (forma de instauración, duración y síntomas acompañantes). Es de gran importancia evitar la automedicación para prevenir la aparición de cefalea crónica diaria, que se desencadena por abuso de medicación analgésica.

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