Alergia a los ácaros

Todo lo que hay que saber sobre la alergia a los ácaros

La reacción alérgica consiste en que nuestro organismo percibe como algo nocivo una sustancia -normalmente una proteína, que denominamos alergeno- que no lo es. Este contacto pone en marcha una respuesta inmunológica exagerada que se manifiesta en diversos órganos del cuerpo.

 

  Dra. Marta Ferrer Puga. Especialista en Alergología Consultor. Departamento de Alergología CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Alergia a los ácaros

 ¿Qué sustancias pueden producir alergia?

Los alergenos más frecuentes son: pólenes, ácaros, epitelios de animales, látex (o caucho natural, que está presente en guantes de goma, sondas, catéteres, globos, en chupetes, tetinas de biberones, etc.), picaduras de avispas, ciertos alimentos y algunos medicamentos. El alergeno entra en contacto con el cuerpo bien siendo inhalado por la nariz o la boca (alergenos inhalantes), ingerido, como ocurre con alimentos o ciertos fármacos, o inyectado como es el caso de medicamentos o picaduras de insectos. Hay otro tipo de reacción -dermatitis de contacto- que se desencadena cuando la sustancia está en contacto con la piel. Aunque la lista de sustancias que pueden producirla es inmensa, la más frecuente es la dermatitis de contacto por níquel, que se encuentra en objetos de metal como bisutería, monedas, tijeras, etc. Es la culpable del eczema en las orejas después de llevar pendientes que no son de oro, o en la muñeca donde ha estado en contacto el metal de la correa del reloj.

¿Que son los ácaros?

Los ácaros son habitantes naturales de nuestro entorno doméstico y su presencia no significa una falta de limpieza en el hogar. Debido a su reducido tamaño, son invisibles para el ojo humano. Los ácaros viven en el polvo doméstico y se alimentan fundamentalmente de escamas humanas, que se desprenden de nuestra piel o de la de los animales domésticos. Sus requerimientos nutritivos son escasísimos, de forma que la descamación de un día de una sola persona es capaz de alimentar a un gran número de ácaros durante varios meses. Dentro del hogar, se acumulan fundamentalmente en la moqueta, alfombras, tapicerías, edredones, almohadas, colchones y en general en todos los materiales textiles, incluyendo juguetes de peluche y la ropa. El desarrollo y propagación de los ácaros del polvo doméstico, depende fundamentalmente de la humedad relativa y de la temperatura. Las condiciones óptimas se dan a  temperaturas entre 20 y 30ºC y humedades relativas del 65 al 80% (por debajo de 50% de humedad practicamente no pueden vivir). Este tipo de clima es el habitual en nuestro entorno durante gran parte del año, salvo en los meses invernales.  Las épocas en que más se reproducen y por lo tanto más molestias ocasionan, son los equinoccios, es decir Otoño y Primavera, al existir temperatura y humedad elevadas. Si la temperatura aumenta mucho en verano, con disminución de la humedad ó desciende mucho, como en las montañas, hay menos ácaros y por lo tanto menos sintomas (lugar ideal de vacaciones). De lo dicho anteriormente se deduce, que las zonas geográficas donde hay más ácaros son las zonas costeras o las islas, y existen menos en el interior del pais.

¿Qué síntomas produce la alergia a los ácaros?

Los ácaros no representan ningún problema para la gran mayoría de las personas. Sin embargo, en algunos enfermos alérgicos desencadenan molestias respiratorias (rinitis y/o conjuntivitis y/o asma bronquial). Por orden de frecuencia y de gravedad, en primer lugar pueden producir una rinitis o rinoconjuntivitis que se manifiesta por picor de nariz y ojos, secreción nasal acuosa, estornudos, nariz taponada, etc. En segundo lugar, asma bronquial. No hay que olvidar que un 80 por ciento de todos los asmáticos lo son por causa alérgica. El asma puede manifestarse inicialmente con una tos seca, fundamentalmente desencadenada por ejercicio, risa, o humo de tabaco. Más tarde surge dificultad para respirar, ruidos torácicos (pitos o silbidos), sensación de opresión en el pecho. También puede manifestarse únicamente al realizar esfuerzos, por ejemplo subir escaleras, obligándonos a detenernos porque nos falta aire.

¿Cómo se diagnostica una alergia a ácaros ?

El diagnóstico se realiza mediante un test cutáneo muy sencillo: se aplican sobre la piel del brazo gotas que contienen una cantidad conocida del alergeno al que podemos ser sensibles, esas gotas se atraviesan con una mínima lanceta hasta perforar la piel y se observa la reacción a los 15-20 minutos. El fundamento de esta técnica es el reproducir en la piel la reacción que presentamos en otras partes del organismo. Además es posible realizar análisis de sangre con lo que de una forma más precisa podemos cuantificar y demostrar la presencia de anticuerpos específicos frente a ese alergeno. Para diagnosticar un asma bronquial se requiere la realización de pruebas de función respiratoria. En ocasiones, el especialista en alergia solicita más pruebas con el fin de descartar la presencia de otras enfermedades que pudieran presentar síntomas parecidos.

¿Cómo se trata la alergia a los ácaros?

La primera medida y más eficaz es evitar el contacto con el alergeno, para ello existen recomendaciones concretas. En segundo lugar hay medicación que es muy eficaz en el tratamiento de síntomas, como son los antihistamínicos -ahora también disponibles en colirios y gotas nasales-, corticoides tópicos -inhalados por boca o nariz que a diferencia de los corticoides tomados por boca apenas se reabsorben por el cuerpo y por lo tanto carecen de efectos sistémicos-, y otros fármacos. Es importante saber que todos estos tratamientos mejoran y controlan los síntomas pero no curan la alergia. Hoy en día sólo hay un tratamiento que puede inducir una tolerancia al alergeno: se trata de la inmunoterapia (vacunas). Consiste en inyecciones de dosis mínimas del alergeno repetidas durante un período de 3 a 5 años. Al cabo de ese tiempo la vacuna consigue en un alto porcentaje de personas que nuestro organismo deje de reconocer esa sustancia como dañina y por lo tanto no se produce la reacción alérgica. Por el riesgo de dar reacciones de tipo alérgico, que es menor del 5%, se administra en Unidades de Inmunoterapia, formadas por personal médico y de enfermería que tienen la experiencia suficiente para el manejo de estos tratamientos. Las vacunas han evolucionado mucho en los últimos años: las pautas de administración son más rápidas y los extractos alergénicos utilizados están mejor estandarizados y por esta razón, dan un menor número de reacciones alérgicas. Las vacunas son especialmente eficaces en los niños, es muy importante señalar que se ha demostrado que la inmunoterapia evita que lo que empezó con una rinitis acabe desarrollando un asma. En el momento actual contamos con una nueva vía para la inmunoterapia especialmente útil en niños, que consiste en aplicar gotas debajo de la lengua. Se evitan así los pinchazos y puede ser aplicada en casa. Para una correcta prescripción de una inmunoterapia es imprescindible acudir al alergólogo.

Medidas preventivas

DORMITORIO

  • Bien ventilado, evitando la humedad.
  • Debe efectuarse una limpieza muy frecuente (en ausencia del enfermo), utilizando el aspirador a ser posible, con filtro HEPA.
  • Colchón de fibra sintética (poliuretano).
  • Almohada de fibra, nunca de lana, plumas o miraguano.
  • Fundas de  colchón y de almohada específicas antiácaros.
  • Lavado en seco o con agua caliente a una temperatura superior a los 60 ºC.
  • La habitación debe estar poco decorada, evitando cortinajes y tapicerías. En ningún caso debe instalarse moquetas.
  • En niños alérgicos deben retirarse los juguetes de paño o peluche y los posters de las paredes. Evitar las estanterías con libros.
  • No utilizar humidificadores de ambiente.

EN EL RESTO DE LA CASA

  • Evitar todo aquello que pueda acumular polvo, realizando limpiezas frecuentes con el aspirador
  • Limpiar los filtros, rejillas calefacción y aire acondicionado al menos 1/mes.
  • No se recomiendan estufas de gas.
  • No se aconseja tener animales de pelo o de pluma en el domicilio.
  • Evitar el uso de insecticidas, ambientadores, humo de tabaco, sustancias olorosas, etc.

SEGUNDA VIVIENDA

  • Airear y ventilar la habitación a la llegada.
  • Hacer la cama el día de la llegada con ropa que no haya permanecido almacenada mucho tiempo.
  • En caso de utilizar saco de dormir, éste debe ser acrílico y reversible, dándole la vuelta en días alternos.

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