Hablar de la muerte con los niños

Cómo ayudar a un niño a afrontar el tema de la muerte

Evitar hablar de ella con los niños no es una buena manera de hacer “pedagogía de la muerte. La muerte, y especialmente la muerte violenta, está presente, efectivamente, en un sinfín de relatos televisivos y cinematográficos. Pero se expulsa de la vida cotidiana. ¿Por qué? No es fácil aceptar nuestra extinción biológica y social y, al mismo tiempo, es inimaginable la vida sin la muerte.

Cómo hablar de la muerte con los niños

Cómo hablar de la muerte con los niños

Expulsarla de la vida cotidiana es negar en cierto modo su presencia en relación a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. Llevados de la mejor intención, los padres tratan a menudo de evitarles a los niños el contacto con la muerte y sus rituales. ¿Es adecuado hacerlo así? En principio, no. Evitarla no es una buena manera de hacer pedagogía de la muerte. Los niños han de poder incorporarse a los rituales por la muerte de una persona significativa para ellos. En todo caso, lo mejor es preguntarles cuál es su deseo; en este campo no hay recetas universales, y cada niño tiene su propio mundo interior.

El tema de la muerte en el colegio

También la escuela suele eludir el tema de la muerte. Muchos profesores dicen no tratarlo por temor a la reacción de los padres, a si estarán de acuerdo o no. En el terreno escolar constatamos avances significativos: cada vez más percibimos por parte de educadores y padres la necesidad de tratar el tema en la escuela.

La reacción de los padres será positiva siempre y cuando haya habido un buen canal comunicativo entre ellos y la escuela. El tema de la muerte podría tratarse en el currículo escolar desde diversas áreas: sociales, naturales, religión, literatura….

Y para los más pequeños, cantidad de cuentos brindan la oportunidad de hablar de la muerte y el hecho de morir con exquisita naturalidad.

Cómo dar la noticia de una muerte a un niño

Con dulzura, tacto, delicadeza… y ¡mucho afecto! Utilizando un contacto físico apropiado, evitando el uso de eufemismos, preguntando si tiene dudas, recordando a la persona fallecida…. Conviene que den la noticia los padres o el familiar más cercano; en todo caso, una persona emocionalmente próxima al niño, capaz de mostrarle su propia tristeza sin perder la serenidad. El lugar también es importante: un entorno tranquilo y conocido por el niño mitigará, de algún modo, el impacto de una noticia tan dura para él. P

Concepció Poch, profesora de Filosofía y Ética en Educación Secundaria

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