Unos días con los abuelos

Una oportunidad para reforzar la relación abuelos-nietos

Son muchos los niños que en verano pasan unos días con sus abuelos mientras sus padres trabajan o aprovechan para hacer una escapada en pareja. Es una oportunidad para que niños y mayores disfruten de una compañía que da lugar a momentos de gran satisfacción para ambos.

Unos días con los abuelos

Los abuelos son a veces como padres, a veces como amigos y siempre defensores de sus nietos. Para los niños, los abuelos reflejan una imagen de amor diferente, pues los nietos les dan a los mayores la oportunidad de amar más libremente y recargar sus fuentes de energía. La relación abuelos-nietos es una de las más gratificantes dentro de la familia, y el mejor momento para disfrutar de ella es el verano. El buen tiempo y la gran oferta de actividades de la temporada veraniega afianzarán unos lazos siempre especiales y despejarán ciertos temores de aquellos padres que aún deben continuar trabajando. Estas son las dudas más frecuentes de los padres cuando dejan por primera vez a sus hijos al cuidado de los abuelos:

¿Qué puede pasar?, ¿serán los niños capaces de estar sin vernos quince días?

Los abuelos despliegan una atención continua con coherencia y responsabilidad para cubrir las necesidades de sus nietos. Generalmente se convierten en los mejores cuidadores. Unos '“canguros de lujo”'. Son la mejor compañía, pues consiguen que los nietos se sientan seguros y muy queridos. ¿Con quién podrían estar mejor? A partir de los 6 ó 7 años, cuando se van convirtiendo en pequeños adultos, los niños son escuchados y comprendidos pacientemente por sus abuelos, con quienes comparten sus dudas a fin de sentirse protegidos ante situaciones desconocidas para ellos, pero no para los abuelos. Encuentran una seguridad diferente de la que les dan sus padres, pero tan necesaria como esta. Los abuelos facilitan, además, a nuestros hijos su adaptación a las más diversas situaciones. En cuanto a los padres, será suficiente con que llamen a los niños por teléfono para ver cómo se encuentran una vez al día, independientemente de que los propios niños llamen, con permiso de sus abuelos, a sus padres.

¿Qué cosas les contarán los abuelos?, ¿su experiencia de vida será realmente beneficiosa para nuestros hijos?

Los abuelos son expertos narradores. No hay mejor cuento que el contado por un abuelo, al que escuchan los nietos entusiasmados. No hay mejor momento para desarrollar la imaginación y la creatividad del niño.

Los cuentos de los abuelos son mitad verdad y mitad fantasía…. Ellos son MAESTROS de los niños por su propia experiencia. Las historias que contarán los abuelos a nuestros hijos les transmitirán modelos de vida mucho más ricos y directos que los que pueden ver en libros o en la televisión. Algunos relatarán con cariño las travesuras de nuestra infancia, y nuestros hijos se asombrarán descubriendo que sus padres también fueron pequeños. Los abuelos serán un poco padres, pero solo un poco, y gracias a este privilegio tendrán poder sin responsabilidades y proporcionarán a los nietos juegos y caprichos; pero a su vez establecerán ciertos límites que garantizarán una breve convivencia vacacional flexible y llena de actividades nuevas.

Nuestros hijos están acostumbrados a sus horarios para comer, dormir, jugar… ¿Qué sucederá ahora?, ¿será todo nuevo?, ¿y después?

Nosotros, los padres, tendremos que explicar a los abuelos las necesidades y costumbres cotidianas de nuestros hijos: “'Este niño no toma leche para desayunar, no le gusta, sería conveniente que no le obligarais'…”. Pero ¿realmente nos harán caso?, ¿qué deben saber los abuelos sobre los hábitos de nuestros hijos? Los abuelos son “'médicos sin bata blanca'”. Curan el dolor de tripa con una infusión y parece que lo saben todo. En su casa, los niños cambiarán sus costumbres en cuestiones de horarios para dormir, jugar, comer… ¡No pasa nada!, ¡ellos educan de otra forma! Utilizarán su paciencia para que el nieto tome leche en el desayuno, pues les reirán sus ocurrencias espontáneas, y “el 'dolor de tripa”' por tomar leche lo transformarán en risa; estarán abiertos al diálogo y se convertirán en sus “'cómplices'” consiguiendo que los niños realicen cosas que los padres nunca se habían planteado como posibles. Su relación con los nietos, a diferencia de la que tuvieron con los hijos, tiene la virtud de no estar enmarcada en un objetivo educativo, y tienen todo el derecho de permitirles cosas que a sus mismos hijos tal vez negaron. Aun así, los abuelos deberán respetar las normas básicas que los padres han dado a los nietos y no consentirles demasiados caprichos que los padres prohibieron previamente, como comprarles juguetes a menudo o permitirles que dejen sus cosas sin recoger. De ahí que en determinadas situaciones en las que los padres son sustituidos por los abuelos, como sucede en vacaciones, los primeros deban dejar muy claro qué es lo que se espera de los segundos y cuáles son las reglas por las que deben regirse, siempre dando un margen de flexibilidad, que los abuelos se encargarán de ampliar por su propia naturaleza.

¿Qué actividades pueden realizar abuelos y nietos juntos en vacaciones?

Abuelos y nietos pueden ser protagonistas de un sinfín de actividades:

· Los abuelos enseñarán a los nietos a leer mejor; despertarán en los niños el amor a la lectura de por vida, unirán su sabiduría a la inocencia del niño…. Los mejores momentos para realizar esta actividad, la hora de la siesta, de la merienda o poco antes de ir a dormir.

· Los abuelos pueden ir de excursión con los nietos al zoo, a pescar, a la playa, a montar despacito en bici, a recoger moras para hacer mermelada.…'“¡Con los abuelos hacemos un montón de cosas nuevas!”'

· Los abuelos pueden jugar con los nietos. Las cartas y el parchís son algunos de los juegos preferidos de los primeros; los nietos también podrán aportar otros más actuales. Los mejores momentos para realizar estas actividades son después de la siesta y antes del paseo de la tarde o después de cenar y antes de dormir. También jugarán a disfrazarse con la ropa del “baúl del desván” o ayudarán a cocinar a la abuela cuando prepare la comida diaria, una merienda sorpresa o un dulce especial.

· Los abuelos enseñarán a sus nietos a conocer sus raíces. El álbum familiar, que contiene aquellas fotos en las que aparecen sus padres, sus bisabuelos y los abuelos mismos, será como una película antigua que recordará momentos felices y que les permitirá explicar a sus nietos, con la experiencia que dan los años, quiénes son y quiénes fueron sus antecesores.

· Los abuelos permitirán a los nietos familiarizarse con algunas costumbres sociales nuevas para los niños. Por ejemplo, tomarán el aperitivo todos juntos o llevarán a los nietos de visita para que conozcan a sus amigos.

Relatos familiares

Las historias que los abuelos cuentan sobre la vida de sus hijos cuando eran niños hacen que los nietos adquieran un sentido de continuidad de la familia, aceptando que sus padres también son humanos, de manera que pueden identificarse con ellos. Por otra parte, los nietos constituyen para los abuelos la unión pasado-futuro en la dinastía de la familia; les recuerdan cómo eran ellos como padres, qué vivieron cuando estaban en posición de hijos y qué sintieron respecto de sus padres.… Todo ello sucede si conviven abuelos y nietos, y las vacaciones de los niños son el momento ideal. Permitamos que lo aprovechen.

Permisivos, pero respetuosos con las normas

Los abuelos tienen sentimientos fuertes y profundos hacia sus nietos. Para ellos es imposible evitar dar su opinión. Son expertos en el cuidado de los niños, y quieren que los padres lo sepan. En vacaciones permitiremos que disfruten de ese privilegio, dejándolos ser indulgentes con nuestros hijos, pero sin que por ello contraríen nuestras normas básicas de educación.

Reforzar lazos afectivos

Los abuelos ofrecen a los nietos otra dimensión humana de la vida, otras formas de aprendizaje también bonitas; permitamos que nuestros hijos las experimenten durante esta temporada, pues el verano es el momento ideal para reforzar los lazos afectivos entre los abuelos y los nietos.

Texto: Ana Roa. Pedagoga y profesora de Educación Infantil

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