Ha ocurrido algo muy triste…

¿Cómo podemos comunicar a nuestros hijos que alguien que conoce ha fallecido?

Cada familia tiene una tradición cultural, una ideología y una manera diferente de comunicarse con sus hijos. No hay respuestas universales. Seguramente una explicación válida para unas personas puede no funcionar con otras.

Comprender la tristeza

Los niños pueden no entender el concepto de la muerte, pero captan perfectamente el ambiente de tristeza. Es importante que sepan que es normal estar triste cuando alguien se muere por lo que podemos empezar por un "Ha ocurrido algo muy triste...",“Estamos muy tristes porque…”

Comprender el significado

A continuación hay que dejarles claro que morirse significa que el cuerpo de la persona deja de funcionar y que ya no va a volver a hacerlo. Les pueden surgir infinidad de preguntas (¿puede oírnos?¿por qué no se mueve?¿por qué no lo arreglan?...), pero las respuestas debe girar en torno a esta explicación (“una vez que el cuerpo deja de funcionar no se puede poner de nuevo en marcha y ya no puede hacer ni sentir las cosas que antes hacia”).

Evitar los eufemismos

Si les decimos “nos ha dejado”, “ha perdido a su padre” o “se ha ido al cielo”, para el niño quizás suponga que algún día vuelva a casa. También hay que evitar la palabra “sueño”, porque cuando duermes, aunque tienes los ojos cerrados tu cuerpo funciona e incluso puede llegar a tener miedo de quedarse dormido.

Aclaraciones necesarias

Pueden relacionar sucesos que no tienen nada que ver (“si se mueren los ancianos mis padres también podrían morirse”, “si se murió de un dolor de cabeza y a mi madre también le duele…”). Es importante diferenciar entre enfermedades realmente graves o estar simplemente “enfermos”, entre ser muy viejo o sólo mayor, entre “viejo y enfermo” y “viejo y no enfermo”.

Qué pasará después

Contarles lo que pasará a continuación (velatorio, entierro, funeral…) le hará estar mejor preparados e incluso decidir si quiere asistir o no.

Posibles reacciones

Las reacciones pueden ser innumerables. Desde no estar nada afectados, a estar enfadados con sus padres por pasar demasiado tiempo con la persona enferma, consigo mismos por haberle deseado algún daño al difunto, con el difunto por haberle abandonado; culpable por no haberle visitado antes de morir; responsable del fallecimiento por un mal comportamiento; miedo por si le pasa a él … Por todo esto es muy importante que los niños entiendan por qué murió la persona. Y si preguntan algo que no podemos responder es mejor admitir que no lo sabemos que llenarle la mente de verdades a medias o evasivas. Ellos, a su nivel, merecen contestaciones a sus preguntas.

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