Cómo comunicar un fallecimiento a un niño

Hacer partícipe a un niño del fallecimiento de una persona, le ayudará a enfrentarse al dolor.

Hablarle y escucharle con el corazón le reconfortará. Necesita saber lo que ha ocurrido y lo que va a pasar.

Explicarles la situación

Es importante hablar con ellos pronto, antes de que lo hagan amigos y parientes o se hagan una composición de lugar errónea a partir de los comentarios que escucha. En un lugar tranquilo y de la manera más cariñosa y calmada posible explicarle la situación comprobando que va entendiendo lo que intentamos decirle. En principio, bastará con lo más elemental. –que la persona ha muerto, de qué y qué significa estar muerto-. No se trata sólo de darle información científica o los detalles del suceso, sino de averiguar a través de sus palabras y reacciones lo que ya sabe, lo que siente y lo que le preocupa. Saber que trataremos de responder lo mejor posible a sus preguntas y que estaremos a su lado en todo momento le ayudará a superar la pérdida.

También le dará seguridad saber lo que ocurrirá en los días sucesivos y cómo le va a afectar a él (si faltará al colegio, si tendrá que viajar, si cuidará alguna persona de él, etc.)

Cada edad un pensamiento

Los niños tienen edades e inquietudes diferentes y según la persona que fallezca les afectará en mayor o menor medida. Para los más pequeños, su familia es el centro de su mundo y su mayor temor es quedarse solo, por lo que las explicaciones deben ir encaminadas a tranquilizarles de que estaremos a su lado todavía durante mucho tiempo y en el caso de que no sea así, siempre habrá alguien que cuide de él.
A partir de los seis años suelen personificar la muerte como un agente externo que les puede atrapar, por lo que todavía deberemos dedicar mucho tiempo para ayudarles a entender lo que es la muerte. Hacia los nueve años, muchos niños consideran la muerte como un castigo por un mal comportamiento (por ejemplo desearle mal a alguien por un enfado), por lo que es importante que sepan que los deseos no matan. Los preadolescentes, por sus conocimientos científicos, ya pueden procesar los detalles biológicos de lo ocurrido y los adolescentes, seguramente son conscientes de lo que significa la muerte en toda su extensión, pero en esta época de inestabilidad, hay que estar muy cerca de ellos para ayudarles a entender sus emociones y a superar el dolor.

Infinidad de circunstancias

No es lo mismo que fallezca un vecino, un abuelo tras una larga enfermedad o un hermano en un trágico accidente. Situaciones tan distintas requieren diferentes palabras. Resumir en un espacio tan corto tanta información y tan delicada es complicado, pero recogiendo vuestras opiniones, creo que merece la pena subdividir el tema, para tratar de concretar algo más la próxima quincena.

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!

Artículos relacionados

  • ¿Tú qué haces en tu trabajo?

    ¿Tú qué haces en tu trabajo?

  • Luces y sombras de los videojuegos

    Luces y sombras de los videojuegos

  • Unos días con los abuelos

    Unos días con los abuelos

  • ¿Es pequeño para la custodia compartida?

    ¿Es pequeño para la custodia compartida?

  • Etapa de 'mamitis'

    Etapa de 'mamitis'