¿Por qué mi hijo me provoca?

Cómo actuar ante la provocación infantil

Tu hijo hace una travesura detrás de otra y se dedica a desobedecer en tus narices mirándote por el rabillo del ojo. ¿Te está provocando o qué?

¿Por qué mi hijo me provoca?

El problema

Ya tenía tendencia a ser un poco pillo. Pero ahora se ha vuelto claramente insolente. Parece que solo tiene un objetivo: probar tus límites y provocarte.

¿A quién afecta la provocación?

A tu hijo. A fuerza de insolencia y provocación, crea un clima de tensión en casa. Lo riñes, lo castigas
A ti. Quieres ser paciente, pero a veces no puedes más. Cuando te provoca en público, sientes que tienes un niño mal educado y que no consigues que te respete.

Te provoca para afirmarse

A esta edad, el niño se separa poco a poco de ti, es normal. Se da cuenta de que tiene un pensamiento diferente del tuyo y quiere afirmar su personalidad. En el fondo te hace gracia, porque te impresiona o te maravilla que se parezca unas veces a su madre y otras a su padre.

Qué hay que hacer. No dejes pasar las provocaciones sin reaccionar. Aguántate la risa si no quieres verte obligado a reaccionar con más contundencia para demostrarle que no estás de acuerdo. Un buen truco para resistir sin flaquear: repite las mismas frases mirando a tu hijo a los ojos.
Qué hay que decirle. “Eres un pillo, es divertido, pero esto está prohibido”, o bien, “¿Pero qué pasa aquí? ¿He oído una palabrota?”.

Está experimentando

Juega con el interruptor una vez, dos, tres… y, claro, al final, la bombilla se funde. Tu hijo explora las situaciones provocando tus reacciones. Es curioso, tiene ganas de descubrir el mundo y le gusta experimentar con los objetos que le rodean… ¡y también con sus padres!

Qué hay que hacer. Sobre todo, no le digas que es malo, porque puedes encasillarlo en ese comportamiento. Si es necesario, castígalo en un rincón, de cara a la pared, durante unos segundos. Lo importante es el gesto. Luego llámalo y haz las paces con él.
Qué le tienes que decir. “Sé que a ti esto te parece divertido, pero a mí no me hace ninguna gracia. Espero que no lo vuelvas a hacer. Ya te lo había advertido: esto no se hace, nunca”.

Cuando te provoca, cata lo prohibido

Tienes que marcharte a la oficina y tu hijo quiere quitarse los zapatos justo en el momento de salir, cuando ya lo habías convencido para que se los pusiera…

Qué hay que hacer. No te enfrentes a él cada vez que se opone a algo, no sirve de nada. Ayúdalo a proyectarse en el futuro: luego, en la guardería, o esta noche, podrá quitarse los zapatos. Se trata de hacerle entender que hay una ley familiar que es igual para todos.
Qué hay que decirle. “Sé que no quieres hacer esto y que no estás de acuerdo, pero es así. No eres tú el que decides. Me voy a la oficina y no puedo llegar tarde”, o bien, “Pregunta a papá (o a mamá) si se quitaba los zapatos cuando era pequeño (o pequeña), antes de ir a la guardería”.

 Marie Auffret-Pericone con Christine Brunet, psicóloga.
© Enfant Magazine

Testimonio de un padre

«Ayer por la noche, el cuarto de baño acabó casi inundado. Théo empezó a patear en la bañera. Le dije riendo que se iba a convertir en un campeón de natación. Entonces se puso a chapotear y salpicar con más ahínco. Le pedí que parara y, de momento, obedeció. Pero inmediatamente volvió a empezar y lo repetía mirándome por el rabillo del ojo con cara de pillo. Me tuve que poner serio de verdad y sacarlo del agua muy enfadado. Luego me tocó secar el baño entero”. Marc, padre de Théo, 2 años.

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