Mecanismos de defensa

Decir no a todo permite al niño enfrentarse al mundo

A lo largo de la vida hay situaciones que pueden provocar dolor, frustración o ansiedad. No todas las personas las viven de la misma forma, Algunas son capaces de afrontar dichas situaciones racionalmente con serenidad y madurez y además conseguir enriquecerse con ellas, pero generalmente se utilizan de manera inconsciente mecanismos de defensa que protegen como un escudo al individuo y aumentan su sensación de seguridad o efectividad.

Conseguir un equilibrio
El mismo hecho puede provocar reacciones bien distintas en cada uno. En función de las características innatas de cada individuo, su instinto o su historia personal y familiar hará que cada persona reaccione de una forma y estructure sus recuerdos de forma que le permita seguir funcionando con normalidad a pesar de enfrentarse a hechos estresantes. Los mecanismos de defensa son una forma de alejarse inconscientemente de una situación desagradable para luego poder regresar al mundo con una sensación de anestesia que disminuye su sufrimiento. Esto explicaría como hay personas que a pesar de nacer y vivir una niñez en situaciones adversas, pueden desarrollarse psicológicamente sanas e incluso salir reforzadas.

Defensa psicológica
Un mecanismo de defensa no es un “absoluto”, en cada persona tiene un significado y está condicionado por la situación y su edad. Como ya hemos dicho, es un comportamiento inconsciente con el cual niños y adultos consiguen vencer, evitar, desviar, descargar, rodear, escapar, ignorar…angustias, frustraciones y amenazas por medio del destierro de los estímulos cognitivos que las producen.

Mecanismos de defensa en la infancia
Los mecanismos utilizados más habitualmente por los niños son la negación y la proyección. La negación es una forma de llamar la atención. Decir no a todo lo que se le propone al pequeño le permite reafirmarse y enfrentarse al mundo. La “crisis de oposición” que pasan los niños alrededor de los tres años es el ejemplo más característico. La proyección se da cuando se le atribuyen a otras personas cualidades o sentimientos propios. También utilizan la identificación con personajes favoritos con características fantásticas o deseables, la regresión a etapas anteriores ante acontecimientos frustrantes, como volver a hacerse pis o chuparse el dedo al sentirse relegado por el nacimiento de un hermanito, o el aislamiento, para huir de las situaciones de tensión. Asimismo determinados bloqueos, tartamudeos, tics, explosiones de ira o sentimientos de desasosiego pueden ser indicativos de que está obrando un mecanismo de defensa.

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