El inicio de la autonomía infantil

¿Cuándo empiezan los niños a hacer cosas solos?

A partir de los 12 meses, los niños y las niñas empiezan a querer hacer las cosas sin ayuda. ¿Cómo podemos acompañarlos en este proceso? Os ofrecemos las experiencias de algunas madres y los consejos de Christiane Pesci, psicomotricista de una escuela infantil.

Inicio de la autonomía

¡Quiero comer yo solita!

La experiencia de Cristina, mamá de Elsa (18 meses) y de Lucas (4 años): «Con 1 año, Elsa ya quería coger la cuchara sola, y yo la dejaba. Al principio, lo ponía todo perdido y había que lavar el babero todas las noches. Pero yo lo prefería
a ponerle un babi o un babero rígido que, en la mesa, con nosotros, habrían hecho que se sintiera diferente. ¡Y lo que yo quería era animarla! Completábamos cada comida dándole algunas cucharadas, porque las suyas casi nunca llegaban enteras a la boca... Ahora, con 18 meses, Elsa come completamente sola. Al acabar, grita: "¡Bieeen!". Se siente muy orgullosa, ¡y nosotros también!».

Los consejos de Christiane Pesci 

Efectivamente, la mejor estrategia es dejar que el niño o la niña actúe, ya que, cuando somos nosotros los que guiamos su manita hasta la boca, su cerebro no registra el movimiento.
Otra sugerencia interesante es dejarle comer a la vez que el resto de la familia. Su deseo de imitar a los mayores le estimula mucho, como en el caso de Elsa. A menudo, me preguntan si se debe permitir al bebé que use las manos. Y opino que sí: al principio, es más fácil para él llenar la cuchara de este modo, y necesita apoyarse en los pequeños logros para sentirse más seguro y perseverar.

¡Quiero bañarme yo solito!

La experiencia de Marga, mamá de Nico (3 años) y de Hugo (6 años): «Nico ha querido bañarse sin mi ayuda desde muy pequeño para imitar a su hermano mayor, porque se bañan juntos. Yo le doy una manopla de baño con forma de animalito. Como a veces se le olvidan algunas partes del cuerpo, le ayudo con frases que le resultan divertidas: “Lavamos el cuello, frotamos la espalda, luego los brazos... por arriba y por abajo. Ahora los pies, por el derecho y por el revés... ¡y entre los dedos,
que si no, huelen a queso!”. Cuando noto que ya está cansado, tomo el relevo. ¡Sé que uno no se hace mayor en un día!».

 Los consejos de Christiane Pesci

Cuando un niño o una niña empieza a querer bañarse solo, su objetivo real no tiene nada que ver con la higiene. Su propósito es demostrar que ya es mayor, así que hay que ayudarle sin que se note y coger las riendas, evitando quitarle de golpe la esponja o la manopla. El ritual del baño es un momento de placer que se presta a los juegos, a las canciones y a las rimas, como hace Marga con su hijo.

¡Quiero vestirme yo solita!

La experiencia de María Luisa, mamá de cuatro niños, entre ellos Rosa (4 años): «¡Con cuatro hijos, tengo bastante experiencia! Con la pequeña, he sido más permisiva: ya sé que, cuanto más relajada te muestras, más autónomos se hacen los niños. La ropa de Rosa está colocada en un armario a su altura y, así, puede elegir qué se pone por las mañanas. A veces, la oriento diciéndole que llueve o hace frío. Suelo comprar ropa práctica y cómoda (pantalones con goma, zapatos con velcro, etc.). Se viste ella solita, ¡y no pasa nada si no va siempre perfecta!».

Los consejos de Christiane Pesci 

El problema de que se vistan solos suele producirse por las mañanas, cuando más prisa tenemos. Para iniciar al niño, se puede empezar por dejar que se desvista solo, por ejemplo, mientras preparamos el baño. ¡Quitarse la ropa es más fácil que ponérsela! Y más divertido, porque se «libera» al cuerpo. Poco a poco, el niño va adquiriendo soltura. Para que el aprendizaje sea estimulante, es importante repartir el esfuerzo: el niño tira del velcro y el adulto saca el talón del zapato.

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