El aburrimiento y los niños

Qué hacer con un niño aburrido

¿Qué hacer cuando un niño se queja de que está aburrido? ¿Proponer una actividad o dejarle tiempo para no hacer nada? La psicóloga y psicoterapeuta Etty Buzyn cree que hay que dejarlos que se aburran para que aprendan a disfrutar de esos momentos de calma, muy constructivos.

El aburrimiento y los niños

¿Por qué es deseable hacerle apreciar el aburrimiento?

Puede ser útil hacerle comprender que el aburrimiento es una espera, una especie de varita mágica para encontrar o hacer aparecer algo. Cuando el niño nos dice: “¡Uf, me aburro!”, tenemos que animarlo a imaginar lo que podría hacer, guiarlo para que juegue con la imaginación y descubra hasta dónde llega. De hecho, el aburrimiento es un recurso. Así que también es posible hacer que así lo entienda: “¿Te aburres?” Ya verás: dentro de ti, hay algo que va a aparecer de pronto; vas a tener una idea, ¡y será estupenda! Dentro de tu cabeza, tienes todas la ideas que necesitas, pero ten paciencia”. Salir del aburrimiento es una capacidad innata de todos los niños. Lo importante es acompañarlos en el aprendizaje de la observación de su entorno y dejarles hacer sus propias asociaciones de ideas. ¿Y por qué no, simplemente, explicarles que a nosotros, los adultos, nos gusta tener algunos ratos de aburrimiento? Lo mejor es ser positivo: “¿Te aburres?” ¡Qué bien! A mí me gusta aburrirme. Cierro los ojos, sueño, intento pensar... ¡es muy agradable!”.

¿Qué puede hacer un padre que se siente culpable, cuando su hijo le dice que se aburre?

¡Es inútil culpabilizarse! No hay que obligarse a estar con el niño so pretexto de recuperar el tiempo que no le hemos podido dedicar. Por otro lado, hay que estar atentos: un aburrimiento intenso y constante puede ser síntoma de un comportamiento depresivo. Un niño que no sabe jugar y que arrastra permanentemente su aburrimiento es un niño que no está bien. En este caso, es esencial identificar un eventual cambio en su comportamiento habitual e intentar descubrir el por qué... Pero tengamos siempre en cuenta que la inactividad es constructiva. Los padres no pueden estar permanentemente presentes: tienen obligaciones, preocupaciones... Yo creo que conviene dedicar un tiempo al encuentro entre padre e hijo, un rato de cercanía que el niño necesita. Igual que, cuando está jugando solo, a veces necesita invitar al adulto a participar en sus juegos. Lo más importante es que el niño pueda jugar en presencia del adulto, sin que lo interrumpan, que pueda comunicarse con su padre o su madre durante sus juegos. El niño necesita ser escuchado.

Consejos para los padres

 Evitad entrar de manera brusca e intrusiva en el juego del niño. Es mejor esperar a que él los incluya. • Con frecuencia el aburrimiento de los niños es una consecuencia de la costumbre de proponerles constantemente cosas que hacer.

Etty Buzyn es psicóloga y psicoterapeuta en París. Es autora de «¡Papá, mamá dejadme tiempo para mí!» Editorial De Vecchi. Colección «Cuestiones de padres».

Comentarios (1)

14 mar 2013 15:55 consuelo villanueva

Soy docente y hoy me siento preocupada por un alumno de segundo grado,muy hiperactivo que constantemente me dice que esta aburrido.
De verdad quiero ayudarlo y me encantaría que me ayudaran .gracias

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