La dieta de los niños en el comedor escolar

Cómo equilibrar la alimentación de los niños que comen en el colegio

¿No come nada en el colegio? ¿Se pone imposible en cuanto se sienta a la mesa? Que no cunda el pánico: muchos niños y niñas pasan por una fase de inapetencia.

A la espera de que las cosas mejoren, es esencial mantener el equilibrio alimentario global y recuperar el placer de compartir la mesa en familia, a la hora de cenar, para compensar las posibles deficiencias nutricionales.

Dieta en el comedor escolar

Consejos de alimentación para niños que comen en el colegio

Al crecer, el 75% de los niños se vuelve selectivo en sus gustos alimentarios, sobre todo por lo que hace a las frutas y las verduras. A eso se le llama “neofobia” y afecta a los niños de entre 6 y 10 años. Ya no les gusta lo que antes les gustaba, escogen, huelen, escupen... “

Es una fase normal”, por lo que en este período, la alimentación no puede derivar en un conflicto. Se recomienda seguir preparando verdura y hacer que el niño la pruebe. Se le puede ofrecer que coma mitad verdura, mitad fécula.

Si el niño lo rechaza, no hay que ofrecerle nada más”. Cuando un niño se alimenta peor, muchas veces los pediatras aconsejan a los padres que lo dejen a comer en el colegio. Cuando se encuentra en un marco más global y colectivo, el niño come como los demás.

La primera comida importante del día es el desayuno. “Es indispensable que desayune bien –insiste Christine Plawinski-. El desayuno debe constar de: un producto lácteo (leche, yogur, queso), un alimento con cereales (cereales lo menos azucarados posible, pan y, de vez en cuando, galletas o pastelillos), y una pieza de fruta (o zumo de frutas o compota poco azucarada).

En cambio, nada de desayunar a media mañana. Los niños toman ese tentempié demasiado tarde y luego no comen bien a mediodía. Y, por la tarde, a menudo piden una merienda a base de alimentos grasos y dulces... que desestructura totalmente la cena. “

Merendar, sí, a esta edad es normal hacer cuatro comidas al día, pero para la merienda hay que escoger dos o tres alimentos de los que ya tomó para desayunar”.

Muchos padres que trabajan, llegan cansados y quieren evitar conflictos. Por la noche, preguntan a los niños qué quieren cenar. “No son los niños los que tienen que elegir, porque puede que no les apetezca seguir una dieta variada y equilibrada.

Son los padres los que tienen que elegir lo que es bueno para ellos”. “En cambio, nada impide que impliquemos a nuestros hijos en la preparación de la comida. ¡Al contrario! La cooperación, la distensión y el placer de comer juntos es algo que se transmite.

En el comedor escolar hay niños a los que les cuesta mantenerse sentados en la mesa –observa, suelen ser niños que ya no comen en familia, todos sentados alrededor de la mesa”. En este sentido, el comedor escolar puede servir de referencia.

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