Cuándo llevar a los niños a un campamento

Consejos para elegir un campamento para los niños

Una de las dudas de los padres en las vacaciones es la posibilidad de enviar a los niños a un campamento, sin saber si está realmente preparado para una experiencia que implica la separación de los padres y un nuevo ambiente.

Los consejos que proponemos ayudarán a los padres a saber si el niño está preparado para ir a un campamento según su madurez y si está listo para afrontar todos los retos de esta experiencia.

Cuándo llevar a los niños a un campamento

Cuándo pueden ir los niños a campamentos

Antes de los 6 años, los niños son demasiado pequeños para ir de campamentos: no dominan bien el lenguaje y están centrados en sí mismos. A partir de los 6 ó 7 años, adquieren autonomía y se abren al mundo que los rodea.

Las condiciones son entonces más favorables. Pero, a pesar de ello, ¿están preparados para alejarse de su familia? En casa, observad de qué modo maneja el niño las separaciones: ¿le cuesta separarse de la familia o dejar su casa? ¿Le gusta dormir en casa de los abuelos o de un amigo? Hay que averiguar su madurez afectiva.

En un campamento hay mucha gente y muchas cosas desconocidas: monitores, niños, lugares... ¡todo es diferente! No todos los niños tienen la misma facilidad de adaptación. Fijaos en cómo se comporta vuestro hijo en el exterior, en un medio conocido (en el colegio) y en un medio que descubre (una fiesta de cumpleaños o una nueva actividad).

¿Es un niño solitario o tiene un grupo de amigos? ¿Es más bien emprendedor? ¿Le gusta lo nuevo? ¿Va hacia los demás de forma espontánea? ¿Es bien aceptado? Todos estos factores os darán pistas sobre su capacidad de adaptación social.

El niño crece en un contexto familiar fluctuante. Hay años complicados, porque los padres están muy ocupados con su trabajo, porque ha nacido un hermanito, porque ha muerto una abuela... Cuando un niño ha vivido acontecimientos difíciles durante el año, puede que necesite unas vacaciones en el seno de la familia, con los abuelos o los tíos.

La experiencia del campamento puede ser ideal para un niño de 10 u 11 años si queremos que se haga un poco más autónomo. En cambio, puede ser inadecuado para un niño de 7 años difícil... Somos los padres los que tenemos que valorarlo, según el caso.

Cómo escoger un campamento

Es difícil para un niño proyectarse en una experiencia desconocida, sobre todo si es su primer campamento. Por eso tenemos que decidir por él el tramo de edad (si el niño es más bien tímido y reservado, conviene escoger un grupo en el que sea de los mayores) y la duración de la estancia (para los niños de 7 u 8 años, basta con una semana; entre los 9 y los 11 años, pueden marcharse 15 días).

Escoged con ellos el programa, en función de sus gustos, su personalidad y sus deseos. Podéis optar por una estancia vinculada a una actividad que conoce y que le gusta. Si el niño es curioso, se puede aprovechar la ocasión para que descubra una actividad nueva.

Giaccone-Marcesche. Entrevista para la revista Astrapi de: S. Coucharrière.

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