Cómo entender a los bebés

Cómo entender a los bebés

Desde que nacen, los bebés necesitan comunicarse. No hace falta intercambiar palabras, nacen con muchos recursos para hacerse en

Estar a la escucha

A muchos padres, sobre todo si son primerizos, les angustia no entender a sus hijos y no poder cubrir todas sus necesidades. Pero es más sencillo de lo que parece. El bebé nace con un amplio repertorio de reflejos que le permite interactuar con el mundo de una manera eficaz. La succión, el llanto, la mirada… Aunque no existan palabras, cada emoción, estado o necesidad suele corresponderse con una expresión determinada, que enseguida descifrarán los padres si son receptivos.

No siempre es fácil

Ya le hemos dado de comer, ha expulsado los gases, tiene el pañal seco…¡pero sigue llorando! No siempre adivinamos a la primera lo que el niño quiere, y hace falta hacer más averiguaciones. A veces, puede resultar frustrante, pero no hay que abandonar. El hecho de seguir intentándolo le hace saber al bebé lo importante que es para nosotros. Cuanto más respondamos, más le animaremos a mandarnos señales.

Estrechar el vínculo afectivo

Los padres tienen un sexto sentido para responder de forma intuitiva a las necesidades y deseos de su bebé. Cuando el pequeño se chupa el puño, enseguida interpretan que tiene hambre y le ofrecen alimento. La fruición con la que se aferra al pecho o tetina les confirma que han descifrado correctamente su mensaje. Y en esta relación recíproca, ambas partes empiezan a conocerse y a buscar la forma de comunicarse. A medida que aumente la comprensión, la relación entre ambos irá mejorando y culminará en un sólido vínculo afectivo.

Todos los detalles son importantes

Generalmente nos fijamos en lo más evidente: su mirada, sus gestos, su sonrisa… Pero hay detalles más sutiles, como el color de la piel cuando llora, los parpadeos, o cómo cierra los puños cuando le duele algo, que se pueden pasar por alto si no se está muy atento. También hay que tener en cuenta las referencias del entorno (si es la hora de su siesta, la temperatura de la habitación, el nivel de ruido…) porque son detalles que le afectan y nos van a ayudar a hacer una lectura más correcta de la situación.

Con los cinco sentidos

El bebé no sólo percibe las dulces palabras de sus padres. Contempla además el movimiento de su cuerpo, agradece el calor de sus caricias, reconoce el aroma de sus perfumes… Y él, sonriendo, batiendo brazos y piernas, retirando la mirada…, nos indicará qué es lo que más le gusta o qué le desagrada.

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