Ayudar a un niño a no chuparse el dedo

Consejos para que el niño deje de chuparse el dedo

De nada sirve forzar al niño para que deje de chuparse el dedo. Hay que conducirle a tomar por sí mismo esa decisión. Luego podéis establecer juntos un plan de ataque para lograrlo. Valérie Giaccone-Marcesche, psiquiatra infantil, os da algunos consejos.

Niño dormido chupandose un dedo

Qué hacer para que no se chupe el dedo

Ni amenazas, ni castigos ni burlas: aunque el niño o la niña reciba presiones, no va a dejar de chuparse el pulgar. Tan importante es hablar del tema de forma relajada como inútil empeñarse en que lo deje a la fuerza. Como en todas las etapas del desarrollo, los padres están ahí para acompañar a su hijo hasta que se sienta capacitado. Paciencia, eso puede llevar tiempo. Pero nada os impide sugerirle que en la vida hay etapas y que pronto estará preparado para abandonar esa costumbre, de forma natural. También podéis añadir que, si necesita ayuda, puede contar con vosotros.

 

Fijar objetivos juntos

Vuestro hijo ha decidido dejar de chuparse el dedo y os lo ha comunicado, pero no logra su objetivo. ¿Por qué no elaboráis juntos un “plan de ataque”? Abandonar esa costumbre de un día para otro es difícil, es mejor fijarse objetivos progresivos. Se pueden anotar en una hoja los diferentes momentos del día en el que el niño se chupa el pulgar y escoger, por ejemplo, como etapa n.º 1, dejar ese hábito por la mañana, antes de ir al colegio (el niño lo necesita menos que por la tarde, cuando vuelve cansado de la jornada escolar). Es importante jerarquizar las situaciones y escoger las etapas más fáciles para empezar.

 

Valorar sus triunfos

Utilizad un calendario para anotar juntos las etapas superadas. Incluso podéis ofrecerle pequeñas recompensas como broche final. En cambio, es inútil insistir en un fracaso: el niño sabe lo que tiene que hacer y no lo ha conseguido, eso es todo. Tampoco sirve de nada intentar quemar etapas: si las cosas van bien, el propio niño pedirá pasar a la etapa siguiente. Existe un efecto arrastre en la costumbre de chuparse el dedo: cuanto menos lo haga, menos ganas tendrá de hacerlo. Y para ayudarle a superar las etapas “difíciles” (vuelta al cole o última hora de la tarde), podéis distraerlo con una actividad que requiera las dos manos, como preparar una buena tarta de manzana.


Entrevista de Sophie Coucharrière a Giaccone-Marcesche

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