Los nombres de los famosos españoles
Los nombres más comunes en nuestro país pueden parecernos faltos de gracia pero, ¿realmente es indispensable tener un nombre llamativo para hacerse popular?
Tiene cierta lógica pensar que para llegar a ser un personaje famoso hay que tener un nombre carismático y original, pero la actualidad en nuestro país ha terminado demostrando que, aunque en algunos casos funciona, éste no un criterio que prime para que un nombre llegue a ser conocido.
Así, podemos encontrar nombres muy internacionales pero bastante comunes en nuestro país, como podrían ser, refiriéndonos a actores, Antonio (Por Antonio Banderas) o Penélope (por Penélope Cruz). El baile también nos ofrece algunos de estos ejemplos, como serían Sara (Baras), Tamara (Rojo), Nacho (Duato), Víctor (Ullate)…
El campo donde encontramos más ejemplos de esto es en la música. En cuanto a nombres masculinos conocidos están Alejandro (Sanz), Julio (Iglesias), David (Bisbal), Joaquín (Sabina), Miguel (Bosé), Enrique (Búnbury), Rafael (Raphael)… Y entre los femeninos Isabel (Pantoja), Eva (Amaral), Cristina (Rosenvinge), Lola (Flores) o Marta (Sánchez).
Y es que un nombre extravagante no tiene por qué ser sinónimo de carisma, aunque algunos padres se empeñen: Brooklin, Romeo y Cruz (tratándose éste último de un niño) son los extraños nombres que dos conocidísimos personajes le han puesto a sus hijos, por muy comunes –y en más de un país- que sean los que ellos tienen: David y Victoria. Seguro que si al crecer son conocidos no será por este atributo…
Hay también quien se hizo famoso con un nombre artístico y ha terminado por cambiarlo, como Bibiana Fernández -anteriormente Bibi Andersen- e incluso quien ha pasado por varios, caso de la cantante que, tras darse a conocer como Tamara, cambió a Ámbar y terminó por hacerse llamar Yurena. También podemos encontrar personajes que, pese a no querer darse a conocer en el mundo artístico con su verdadero nombre, buscaron otro más sencillo aún, como es el caso de María de los Ángeles, más conocida como Rocío (Dúrcal).
Hay padres que tienen muy claro qué nombre ponerle a su hijo y otros para los que esta importante decisión es un dilema, pero aunque podamos dudar de si es cierto que el nombre imprime carácter en el niño que lo recibe, podemos estar seguros de que no definirá su futuro.
Así, podemos encontrar nombres muy internacionales pero bastante comunes en nuestro país, como podrían ser, refiriéndonos a actores, Antonio (Por Antonio Banderas) o Penélope (por Penélope Cruz). El baile también nos ofrece algunos de estos ejemplos, como serían Sara (Baras), Tamara (Rojo), Nacho (Duato), Víctor (Ullate)…
El campo donde encontramos más ejemplos de esto es en la música. En cuanto a nombres masculinos conocidos están Alejandro (Sanz), Julio (Iglesias), David (Bisbal), Joaquín (Sabina), Miguel (Bosé), Enrique (Búnbury), Rafael (Raphael)… Y entre los femeninos Isabel (Pantoja), Eva (Amaral), Cristina (Rosenvinge), Lola (Flores) o Marta (Sánchez).
Y es que un nombre extravagante no tiene por qué ser sinónimo de carisma, aunque algunos padres se empeñen: Brooklin, Romeo y Cruz (tratándose éste último de un niño) son los extraños nombres que dos conocidísimos personajes le han puesto a sus hijos, por muy comunes –y en más de un país- que sean los que ellos tienen: David y Victoria. Seguro que si al crecer son conocidos no será por este atributo…
Hay también quien se hizo famoso con un nombre artístico y ha terminado por cambiarlo, como Bibiana Fernández -anteriormente Bibi Andersen- e incluso quien ha pasado por varios, caso de la cantante que, tras darse a conocer como Tamara, cambió a Ámbar y terminó por hacerse llamar Yurena. También podemos encontrar personajes que, pese a no querer darse a conocer en el mundo artístico con su verdadero nombre, buscaron otro más sencillo aún, como es el caso de María de los Ángeles, más conocida como Rocío (Dúrcal).
Hay padres que tienen muy claro qué nombre ponerle a su hijo y otros para los que esta importante decisión es un dilema, pero aunque podamos dudar de si es cierto que el nombre imprime carácter en el niño que lo recibe, podemos estar seguros de que no definirá su futuro.
Martes 22 de Mayo de 2012
Síguenos
> Empresas Colaboradoras

Comentarios