Estimular al bebé con juegos de sorpresas

¡Le encantan las sorpresas!

Tu bebé se ríe a carcajadas cuando juegas a la hormiguita que sube por la pierna o por el brazo. Está claro que quiere repetir… ¡Estupendo! Estos juegos de sorpresas lo ayudan a desarrollarse.

Estimular al bebe con juegos de sorpresas

Las sorpresas: un conato de separación

Comprender la operación “mama + bebé no es lo mismo que una sola persona” lleva su tiempo. Los primeros meses, el bebé a veces tiende a creerse lo que no es, en este caso, tú, su madre. Los juegos de sorpresas le demuestran lo contrario. Cuando espera que le hagas cosquillas en el cuello, las recibe en la planta del pie.
Así toma conciencia de que existe una diferencia entre él y tú, que vuestros dos cerebros no funcionan al unísono.
Al hacerle cosquillas le demuestras simbólicamente que no siempre estás allí donde él cree que estás. Es un primer paso hacia la diferenciación y la separación.

Una espera agradable

Para tu bebé, no hay nada más insoportable que esperar. Porque casi siempre es sinónimo de frustración, y no de placer. Hay que esperar para tomar el biberón que aún no está caliente o para que vayas a recogerlo a la guardería. ¡Vaya rollo! En los juegos de sorpresas, pasa todo lo contrario.
Si sueles sorprenderle, tu bebé comprende enseguida que algo se trama cuando empieza el juego de la hormiguita. Nervioso, con los ojos brillantes y la sonrisa en los labios, espera el desenlace final, que sin duda es agradable. A través de este juego, descubre el placer de la espera y aprende a invertir ese tiempo muerto de forma positiva.
Un antídoto de la rigidez. ¿Qué pasa en un juego de sorpresas? Tu bebé anticipa una situación y luego se da otra distinta. Lejos de decepcionarse por el cambio, el niño obtiene placer de ello.
Conclusión: hay muchas probabilidades de que, en el futuro, acepte lo inesperado y la novedad con una gran amplitud de miras.

Las sorpresas: un aprendizaje lúdico

Gracias a los juegos de sorpresas, tu bebé trabaja la concentración. Aunque el cerebro necesita seguir una rutina tranquilizadora para funcionar bien, también está programado para interesarse por todo lo nuevo. Por eso la sorpresa es interesante desde el punto de vista intelectual y para todo lo relacionado con el conocimiento. Es fundamental para la estimulación de tu bebé.
Mientras espera tu cariñosa astucia que ya presiente, el bebé está totalmente concentrado en ti. El juego de sorpresas actúa como un potente estimulante de la atención y le permite construir y organizar su capacidad de concentración. Es algo que le será muy útil.
Y lo que es más importante, la sorpresa favorece el aprendizaje. Para conseguir aprender y perseverar, hay que aceptar un determinado tiempo de incertidumbre. Antes de saber y de comprender, vivimos en la ignorancia.
Para aprender a dejarse llevar y confiar en el futuro, el bebé necesita experimentar de forma serena el estado mental de la incertidumbre. ¿No es exactamente lo que le ocurre a tu hijo cuando juegas a confundirle? No sabe lo que le aguarda, pero confía en ti.

Isabelle Gravillon con Daniel Marcelli, psiquiatra.

 © Enfant Magazine


Para que la sorpresa sea agradable, respeta algunas normas

Hasta los 3 meses, el bebé necesita sobre todo relaciones que le den seguridad. Una vez que la confianza entre los padres y el niño está bien afianzada, pueden empezar los juegos de sorpresas, pero no antes.
→ Las sorpresas solo pueden darlas las personas muy cercanas, que tu bebé ve cada día y en las que confía. Si no, podría asustarse.
→ Las sorpresas tienen que ser un juego. No puedes utilizarlas para engañar a tu hijo, por ejemplo, para que se acabe la sopa cuando no quiere más.

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