¿Es el agua beneficiosa para los bebés?

Beneficios e inconvenientes del agua en los niños

Esta actividad es una fuente de plenitud para los pequeños. Sin embargo, las sesiones de natación no siempre son recomendables para su salud. Veamos la opinión de dos especialistas.

Es siempre beneficiosa el gaua para los bebés

Bernard Gibassier, psicomotricista y fundador de la asociación Ludaqua.

«A pesar de su denominación, la natación no tiene como objetivo enseñar a nadar a los niños pequeños ni convertirlos en futuros campeones. Uno de sus principales propósitos es, sencillamente, ofrecer a los padres y a su hijo o hija un momento especial para pasar juntos, fuera del ajetreo cotidiano; la oportunidad de compartir un momento afectivo.

Es cierto que, además, este contacto precoz con el agua en unas condiciones ideales (agua climatizada a 32 °C, la presencia de los padres…) permite al niño, en la mayoría de los casos, acostumbrarse sin miedo a este elemento.

De este modo, cuando en el colegio empiece a ir a la piscina (esta vez con el objetivo de aprender a nadar), no tendrá aprensión.

En el agua, el pequeño se siente a gusto. Algunos expertos dicen que revive las sensaciones del útero materno… ¡En realidad, no lo sabemos! Pero es cierto que, en este elemento, disfruta de muchas posibilidades motrices, mucho más ricas que las que ofrece el medio terrestre, especialmente si todavía no sabe andar o aún está aprendiendo. Con la ayuda de los manguitos o sujeto por sus padres, el bebé puede moverse libremente en el agua, experimentar diferentes posiciones de su cuerpo en el espacio y comprobar que los movimientos de las piernas le hacen avanzar o retroceder.

Así, el pequeño va aprendiendo a conocer mejor su cuerpo, sus  límites, la manera como se puede mover.

Durante una sesión de natación, todos sus sentidos se despiertan: su sensibilidad táctil se estimula por el contacto del agua con la piel; su equilibrio se pone a prueba para cada movimiento en este elemento constantemente cambiante; su visión es atraída por objetos de colores vivos (colchonetas, pelotas, churros, etc.); también puede escuchar música, incluso bajo el agua (lo que estimula su oído).

En conclusión, se trata de una actividad muy completa, tanto en el plano afectivo como en el psicomotor y sensorial. Por supuesto, a condición de que sea un momento de disfrute,  al ritmo del niño y de sus necesidades, sin buscar un resultado concreto.»

Bertrand Delaisi, neumo-pediatra y secretario general adjunto de la Sociedad Francesa de Pediatría.

«Hasta hace poco, incluso la idea de plantear esta pregunta habría parecido descabellada: en los bebés nadadores, sólo se observaban beneficios. Hoy, el mensaje de los pediatras es más comedido. No se trata, en absoluto, de prohibir esta actividad para los niños en general; pero estudios recientes nos hacen pensar que no es recomendable en algunos casos. Por ejemplo, para los niños que padecen eccema: el contacto con el agua clorada les seca la piel y empeora esta patología. Ocurre lo mismo con los niños que son propensos a las bronquitis: los gases formados por la mezcla del cloro con los derivados de materias orgánicas (las células de piel muerta, el sudor, etc.) son especialmente irritantes para las vías respiratorias. Así, el contacto con la piscina puede aumentar el número de episodios de bronquitis en estos bebés.

Si se observa un aumento de la frecuencia de rinitis, también es aconsejable suspender las sesiones de natación. En cambio, nadie desaconsejará la piscina en la edad escolar: ¡al contrario!, por razones de seguridad, es imprescindible que un niño aprenda a nadar.»

Isabelle Gravillon

Popi parents

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