Cuidados en la piel del bebé

Consejos para la piel y la ropa del recién nacido

Los primeros días de vida el bebé puede tener la piel enrojecida, y dicho color puede acentuarse con el llanto o durante el baño.

Cuidados de la piel del bebé

El baño diario del bebé

Es una de las medidas básicas de higiene de la piel:

→ Se recomienda realizarlo por la tarde-noche y antes de una toma.
→ No es necesario esperar a la caída del cordón umbilical.
→ La temperatura del agua ha de ser de 35 a 37ºC, y sólo es necesario llenar la bañera con 8-10 cm de agua de profundidad.
→ Utilizar un jabón neutro y una esponja suave.
→ Secar bien la piel, a toques, sin frotar. Insistir en los pliegues cutáneos (cuello, axilas, ingles…) para evitar irritaciones.
→ Aplicar loción hidratante o aceite corporal.

El culito del bebé

Debe permanecer limpio y seco. Para ello:

→ Es importante utilizar un pañal que ofrezca las máximas garantías en  absorción, sequedad y protección de la piel.
→ En cada cambio de pañal, eliminar todos los restos de heces con un toallita limpiadora y aplicar crema sólo si existe irritación.
→ En el caso de las niñas, limpiar siempre los genitales de delante hacia atrás.

La ropa del bebé

→  Utilizar prendas de tejidos naturales (algodón) que permitan que la piel transpire y la humedad se evapore, con el fin de prevenir la aparición de irritaciones y alergias.
→ Antes de utilizarla, lavar la ropa con jabón neutro para prendas delicadas y aclararla bien. Evitar el uso de lejía o suavizante.
→ Elegir prendas cómodas y holgadas, para que el bebé pueda moverse fácilmente.

 

Es frecuente la aparición de una erupción en determinadas partes del cuerpo llamada eritema tóxico. Se trata de manchas rojizas con un habón blanquecino en el centro, que al evolucionar presentan una zona blanquecina puntiforme similar a una “espinilla”. Suelen salir en las zonas de roce o apoyo, no pican ni escuecen y no precisan tratamiento alguno.  El color amarillento de la piel, denominado ictericia, precisa valoración por parte del pediatra. Para prevenirla, es aconsejable exponer al bebé a la luz natural desde el primer día de vida, evitando la exposición solar directa.

Aurora Fernández-Cañadas. Matrona

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