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El catarro. Enfermedades comunes en niños y bebés

Cómo prevenir o tratar el catarro en los niños

El catarro. Enfermedades comunes en niños y bebés

El catarro es una enfermedad respiratoria muy frecuente, y aún más en los niños, está provocada por rinovirus, de los que se conocen más de 100 variantes diferentes (de ahí que no exista vacunación para prevenirla).

Un bebé o niño saludable puede tener aproximadamente 6 resfriados comunes al año, ya que su sistema inmunológico (defensas) no ha desarrollado aún una respuesta inmunitaria frente a esos agentes infecciosos.

El catarro en los niños 

Consejos para tratar los síntomas del catarro en niños

Tanto en niños como en adultos, los resfriados son más frecuentes en otoño e invierno. El contagio se produce por vía aérea, al respirar gotitas de saliva expulsadas al toser o estornudar por personas afectadas o bien por tocar superficies que han tocado antes esas personas (manillas de puertas y otros objetos). En el caso de los más pequeños, el contagio se ve favorecido por la permanencia en guarderías o jardines de infancia, donde los virus están presentes en el ambiente.

Los síntomas más frecuentes del catarro son: •

  • Secreciones nasales, al principio transparentes y luego más espesas. •
  • Congestión nasal. •
  • Estornudos. •
  • Fiebre durante 2 o 3 días ( no siempre). •
  • Tos

En los más pequeños, puede afectar a la faringe y la laringe, provocando tos seca o productiva. • Ojos llorosos La enfermedad dura entre 7 y 10 días, y se cura sola. Puede complicarse con otitis o bronquitis.

Un resfriado común puede ser tratado en casa sin necesidad de acudir al médico. Debido a su origen viral, el resfriado no requiere el empleo de antibióticos (estos solo son eficaces frente a las bacterias y su empleo indiscriminado es causa de que enfermedades graves se hayan vuelto resistentes a la acción de los antibióticos).

El mejor tratamiento es aliviar en lo posible el malestar que generan los síntomas. En caso de que se presenten infecciones bacterianas asociadas, como otitis o bronquitis, es necesario acudir al pediatra. Estas medidas pueden ayudar a que el niño se sienta mejor: •

  • Limpiar las fosas nasales con suero fisiológico. •
  • Instalar un humidificador en el dormitorio del niño para evitar que la mucosidad se reseque y le impida respirar con normalidad. •
  • Ventilar debidamente las habitaciones, pero evitando las corrientes. •
  • Dar de beber al niño a menudo para fluidificar las secreciones y que las elimine más fácilmente. •
  • Bañarle con agua tibia, especialmente si tiene fiebre.

En caso de que los síntomas no se alivien en un periodo estimado de 7 a 10 días o aparezcan otros síntomas, como respiración difícil, con carraspeo o silbidos e hinchazón de los ganglios del cuello, axilas o ingles, hay que consultar enseguida al pediatra.

Al no existir una vacuna, es imposible evitar los resfriados, pero conviene: •

  • Evitar el contacto con otros niños que padezcan resfriados, ya que el contagio es directo, rápido y muy fácil. •
  • Vigilar que la dieta del niño sea sana, suficiente y equilibrada, rica en vitaminas y minerales. •
  • Lavarse las manos con agua y jabón a menudo y lavar también a menudo las manos de los niños.

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